La Coctelera

¡Pero qué ARTE!

'Death Tunnel (El Sanatorio)'. 5 horas en Waverly Hills. El horror... el horror...

(Death Tunnel. USA, 2005) Director: Philip Adrian Booth. Productores: Christopher Saint Booth, Shane Dax Taylor. Productor Ejecutivo: Corky Taylor. Guión: Christopher Saint Booth, Philip Adrian Booth, Shane Dax Taylor. Música: Christopher Saint Booth. Fotografía: Philip Adrian Booth, Marcel Cabrera, Roberto Correa. Montaje: Philip Adrian Booth. Reparto: Steffany Huckaby, Melanie Lewis, Yolanda Pecoraro, Kristin Novak, Annie Burgstede, Jason Lasater, Gary Wolf, Robyn Corum, Gill Gayle, Brian Dyer, Reenie Varga. Duración: 97 minutos. DVD: Paramount.

Ayer me quejaba de lo poco que me había gustado Área de descanso, una película de la que esperaba algo interesante y que acabó siendo una decepción. En cuanto acabé la reseña, quise seguir buscando y me puse otro largometraje de estos que aparecen de la nada en las estanterías de los videoclubs (o las páginas de descargas, vaya) y que, según los textos que figuran en sus carátulas, son el no-va-más, la panacea del cine de horror. A favor de esta Death Tunnel jugaba el hecho de que no había leído nada sobre ella, la veía limpio, sin ideas preconcebidas, ni prejuicios ni expectativas. Y la veía con ganas, porque Área de descanso me supo a poco y quería experimentar algo más de miedo en el cuerpo. Pero ni miedo, ni diversión, ni suspense, ni nada de nada. Death Tunnel es una de las peores películas que he visto en mucho tiempo. Un pedazo de mierda humeante y costrosa salida al unísono del culo de los hermanos Booth, unos tipos que se ve que tienen dinero suficiente para pagarse sus caprichos en forma de películas (o así) y obsesionados con los hechos reales acontecidos en el sanatorio de Waverly Hills (cuya historia, en castellano, podéis leer aquí, vía Iker Jiménez), ya que más tarde hasta filmarían un documental sobre el tema que seguramente, porque no puede ser de otra manera, será más salvable que este engendro aburrido y estúpido sin pies ni cabeza.

No niego que la historia del sanatorio tenga su atractivo para los que estén interesados en temas paranormales y demás. Pero el hecho de que la película recoja varias de las leyendas que en torno al edificio circulan para configurar algunas (muchas) de sus escenas, y que esté filmada en los mismísimos interiores de Waverly Hills, no hace que su calidad tenga que ser necesariamente pareja al interés que la historia verídica (ejem) nos pueda provocar. O dicho de otro modo más prosaico: por mucho que la peli esté filmada allí mismo, no deja de ser una mierda. Mi recomendación es que, si queréis investigar sobre el asunto, profundicéis a través de las diversas páginas web que han tratado el tema y que reservéis esta película (si habéis cometido el error de haceros con ella) para cuando os queráis deshacer de ese típico amigo gorrón que no deja de pedirte deuvedeses que te devuelve rayados o sucios (si los devuelve, claro). No falla, recomendadle este título, entregádselo asegurando que es la mejor película de terror (o de cualquier género) que habéis visto en vuestra vida y os aseguro que muy mal tiene que estar para que vuelva a pediros otra.

Dios, qué miedo. No sé si podré volver a mirar esta foto...

No voy a haceros perder el tiempo mucho más, porque creo que el mensaje de advertencia ha quedado bien claro ya. No os dejéis engañar por unos títulos de crédito iniciales que parecen montados por el equipo de Cuarto Milenio (otra vez Iker... y es que estoy seguro de que a él le tiene que fascinar esta cinta). No tardan en aparecer en escena cinco putones que se pasean por el campus como si estuvieran en un desfile de modelos y que son encerradas (en plan Saw) en otras tantas habitaciones del viejo sanatorio, en plan broma de iniciación o algo así. Allí empiezan a aparecer sin ton ni son recreaciones de todas las leyendas que circulan alrededor de Waverly Hills (la enfermera que se ahorcó, la que se tiró por la ventana, etc.) y meten sustos a las chicas, pero a la hora de la verdad resulta que se matan entre ellas... más o menos. Y eso no pasa hasta que está acabando la sesión, que por cierto culmina con un final nauseabundo de lo tonto que es en el que se intenta dar explicación a lo que no lo tiene. ¿Que por qué llegué hasta el final? No lo sé, y no es porque las protagonistas estén buenas y se paseen en camisón todo el rato (eso las que no se despelotan a la mínima oportunidad). Supongo que quería comprobar hasta qué punto de idiotez era capaz de llegar la película. Y si me descuido me da un derrame cerebral de tanta gilipollez junta. Menos mal que luego he visto Planet Terror y se me ha quitado el mal sabor de boca de golpe. Qué peliculón, pardiez. Pero sobre eso (espero) hablaré otro día.

Las Mellizas Lascivas, final boss del piso 3.




Target
: A saber...
Lo mejor: Que a partir de esto sólo puedo ir hacia arriba. Bueno, vale, y la ambientación.
Lo peor: Que pretendan vender la moto de que durante su rodaje se han registrado psicofonías y todo ese rollo.
Valoración: 0'5 / 10



Tráiler (lo más alucinante son las frases positivas de varias páginas webs que aparecen en el vídeo. Se ve que a los Booth todavía les sobró dinero para untar a unos cuantos):



Como extra, os pongo un par de vídeos en los que supuestamente se ven fantasmas filmados en el interior de Waverly Hills. En este primero dicen que se ve una aparición en el segundo 33, pero yo no consigo ver nada. Y en los siguientes... bueno, descubridlo vosotros mismos.




'Área de descanso'. Mejor pasar de largo...

(Rest Stop. USA, 2006) Director: John Shiban. Productores: Tony Krantz, Daniel Myrick, Shawn Papazian. Productores Ejecutivos: James Hirsch, John Shiban. Guión: John Shiban. Música: Bear McCreary. Fotografía: Mark Vargo. Montaje: Richard Byard. Reparto: Jaimie Alexander, Joey Mendicino, Deanna Russo, Diane Salinger, Michael Childers, Curtis Taylor, Joseph Lawrence, Gary Entin, Jennifer Cormack, Mickey Post, Nick Orefice. Duración: 85 minutos. DVD: Warner.

Antes que nada, comunicaros que por fin he conseguido ver una película de terror actual que me ha gustado. Es más, que me ha entusiasmado. Pero no es ésta, sino la verbenera 28 Semanas Después (o cómo Fresnadillo le ha mojado la oreja a Boyle sin despeinarse). Pero eso ha sido en cines. En cuanto a mi cruzada infructuosa por encontrar un videoestreno de horror decente, tengo que aceptar que lamentablemente sigo sin hallarlo. Esta Área de descanso, primer título de Raw Feed (división de Warner Bros dedicada a la producción de pequeños filmes de género destinados al mercado del vídeo) y ópera prima de John Shiban (guionista curtido en series como Expediente X o la reciente Sobrenatural) tenía a priori cualidades suficientes como para que mi cada vez más exigente baremo sobrepasara el mísero cinco de la concordia, pero sólo unos pocos de sus ochenta y tantos minutos merecen la pena, hasta tal punto de que durante la primera mitad de la cinta estuve a punto de sacar el disco de la bandeja en varias ocasiones. Si no lo hice fue porque no estaba sólo viéndola y el gesto podría entenderse como acto de descortesía hacia mis acompañantes y porque, al fin y al cabo, ya metidos en harina... uno tiene que terminar la faena.

Esta es la historia de una chica texana que quiere demostrarse que ya no es una niña y que es capaz de tomar sus propias decisiones. Por eso se fuga con su novio a Los Angeles sin decirle nada a sus padres y con la intención de convertirse en actriz (madurez a tope). Después de un furtivo polvo campestre, son observados por un tipo que viaja en una camioneta destartalada, con quien tendrán un encontronazo en menos que canta un giallo (aunque al misterioso personaje de la ranchera, como mandan los cánones, apenas se le vislumbra el rostro en ningún momento). Más perdidos que Jackie Chan en una peli de Almodóvar, acaban parando en una zona de descanso mugrienta y hedionda, de la que no tarda en desaparecer el novio de la protagonista mientras esta se afana en no rozar con sus nalgas la taza del w.c. para no llenarse de mierda. Una vez sola, la muchacha empieza a toparse con personajes variopintos, desde supervivientes que se supone que son fantasmas (o meras imaginaciones de la chica) hasta un policía que intentará ayudarle (un casi irreconocible Joey Lawrence), pasando por una familia de freaks religiosos que proporcioinan una de las secuencias más gilipollas e innecesarias de toda la película. Todo eso sin olvidar que el villano de la función, el camionero fantasma, no deja de hacerle esporádicas visitas para recordarle a quién debe tener miedo y dejarle mensajitos en forma de vídeos snuff o mordiscos potentes (pregunta: ¿la dentadura humana puede arrancar de cuajo medio dedo de una persona, llevándose el hueso y todo?).

Como veis, las referencias de la película son bien claras, convirtiéndose en algo así como un pobre El diablo sobre ruedas meets Las colinas tienen ojos, una mezcla que no tiene que ser mala per se, pero que llevada a cabo con la torpeza que se exhibe en esta ocasión puede resultar indigesta hasta para el cinéfago más entregado a la causa. Puestos a soltar pestes, podríamos empezar por decir que TODOS los miembros del reparto están fatal (de nuevo, al compartir visionado con más personas, tuve que sufrir un doblaje que da más miedo que cualquier secuencia del film, lo cual no ayuda mucho a unos actores sobreactuados y roñosos), siendo este uno de los hándicaps más evidentes de la película, ya que en lugar de sufrir por la salud de los protagonistas lo que pasa en realidad es que estás deseando que los maten y que se callen de una puta vez (perdón por el lenguaje, pero acabo de ver la película y los personajes usan un taco cada tres palabras, quizá para hacer de la cinta más nasty, ejem, así que me adecuo a las circunstancias). Ejemplar es la bochornosa secuencia en la que el policía agoniza interminablemente, hasta que por fin le pide a la protagonista que le pegue un tiro en la cabeza para poder descansar (él y nosotros). No se consigue ni un ápice de dramatismo, y eso que el primer intento da como resultado que la oreja del poli vuele por los aires, pero como decía aquel, por lo menos te ríes. Es aquí, cuando ya está a punto de acabar la función, cuando empieza uno a disfrutar mínimamente de Área de descanso. De repente todo se vuelve aún más exagerado y aparece el gore que nos prometían, aunque tampoco en cantidades como para saciar al espectador más ávido de vísceras (ojito a la estratagema que utilizan los de Warner en el tráiler del dvd que os pondré después: dicen que la película es demasiado fuerte para ser estrenada en cines... ¡JA!). Un muslo atravesado por un taladro, una lengua arrancada y poco más. Minucias. Vale, que es un slasher y tal y otras veces perdonamos que los actores sean malos y el guión una mierda (como aquí), pero es que... ¡ni siquiera la parte slasher está bien! De todos modos, cuando la cinta pierde el sentido es cuando más gusta: la camioneta del malo se repone misteriosamente después de estallar y ser consumida por las llamas, los cadáveres desaparecen por arte de magia y los lavabos explotan con un chorrito de gasolina y un mechero como si dentro tuvieran goma dos (¿sería a causa de un exceso de metano acumulado en unos servicios deshigienizados). Para colmo, el final es uno de esos en plan vuelta a empezar que tanto molestan cuando se ven venir a kilómetros. Anuncian ya la preproducción de la segunda parte con miembros del reparto que aquí mueren, así que a ver cómo lo hacen. Se ve que ha gustado a gente suficiente como para pagar una secuela, aunque todavía no logro explicarme por qué.
Un último apunte: en la producción está Daniel Myrick, uno de los dos directores que se iban a comer el mundo después de El proyecto de la bruja de Blair. Suerte.

Esta actriz hace muecas hasta cuando sabe que no la van a mirar a la cara.




Target
: Fans del terror que se dejen engañar por la carátula (como yo).
Lo mejor: Cuando le arrancan la lengua al novio de la protagonista, cuando le vuelan la oreja al policía, cuando le arrancan un dedo a la prota... en fin, cuando los personajes sufren.
Lo peor: ¿A qué vienen esos elementos paranormales? ¿Por qué no arranca la película hasta los 40 minutos?
Valoración: 3'5 / 10



Tráiler:


'Desafío a la muerte'. Van Damme contra los escépticos.

Tras un largo y complicado proceso previo en el que parecía que la película acabaría en un hoyo del que nunca saldría, por fin se estrenó Desafío a la Muerte en los cines españoles. Bueno, en algunos cines españoles, porque la verdad es que la distribución de la cinta ha sido más pobre de lo que prometían los de New Dreams Digital hace unos meses, cuando prometieron a los fans de Van Damme que tirarían un buen número de copias y que harían publicidad en televisión y todo. Todo mentira, claro. Pero bueno, los vandammeros ya estamos acostumbrados a este tipo de disgustos y lo importante es que, de un modo o de otro, siempre acabamos con pelis nuevas del belga a las que hincar el diente.

Esta vez no estamos ante un derroche de acción y patadas (eso ya vendrá en unos meses con The Shepherd), sino ante un thriller policíaco en el que la acción y el drama se reparten casi equitativamente, siendo la interpretación de Van Damme la más completa que ha realizado hasta la fecha. Simon Fellows, el director, hizo aquella sosería de 'En territorio enemigo', pero lo que ha hecho ahora merece bien la pena. Si queréis leer más, ya sabéis, pulsad el siguiente enlace y dejad vuestros comentarios.


De rebajas. O cómo quitarse la tontuna al estilo Paris Hilton.

¿Grabando sexo casero? No, amigos, que internet es muy pequeño...

Los cumpleaños tienen cosas buenas y malas. La peor es que te pueden sentar mal si algo no sale como debería haber salido (no es que me agobie hacerme viejo, tranquilos, que mi estado de pochez venía por otro asunto). Lo mejor es que después sueles tener algo de dinero extra para quemar y quitarte las penas. Entre eso, que hace poco tuve un finiquito y que empiezo trabajo nuevo (y temporal) en unos diez días (regreso a encargarme de la báscula de una fábrica de conservas de tomate: señal inequívoca de que mis planes durante este año no han salido bien y que he vuelto a la casilla de salida), me he visto en la obligación de deshacerme de algo de ese cash, porque a mí no me gusta el dinero y todo eso que se dice para quedar bien, por eso me lo gasto pronto cuando lo tengo...

¿Las adquisiciones? Lo que suelo comprar: libros, música y cine. Con un fallo importante: el libro que quería, Asia Noir, o no ha salido aún o no ha llegado a Badajoz. Pero no me quejo... por lo menos he encontrado dos discos que buscaba desde hace tiempo (me encanta ir al Daily Price... mis 30 minutos allí son como una prueba en Si lo sé no vengo, me miro TODOS los discos que tienen a una velocidad que dejaría en vergüenza a Johnny Nº5 memorizando un Micho), y me he podido aprovechar del 3x2 del Corte Inglés, aunque no he conseguido entrar Apocalypto en el pack porque ya estaba de oferta... Cabrones.

También he echado unas matrículas para unos cursos (Diseñador Web y Multimedia, Editor y Montador de Imagen, Técnico Auxiliar en Diseño Gráfico), pero esa esa ha sido la parte menos divertida de la mañana.

No me gustaría cerrar este chorrapost sin cagarme en las muelas de la tipa que me ha jodido el viaje en autobús desde mi pueblo hasta la capital. ¿A mí qué mierda me importa si su hija tiene o no el teléfono de este o del otro, o de si el euro que va a dar a sus hijos lo tienen que emplear en comprar churros o en subirse a otro bus? En resumen, ¿qué nos importa su vida privada? Si quiere que todos nos enteremos de sus intimidades, que se haga un blog como todo el mundo y que dé a la gente el derecho a elegir si quiere conocerlas o no...Tener a las 8 de la mañana en el asiento de atrás a alguien que habla con su familia a voces y que todo el maldito autobús tenga que aguantar sus conversaciones es una de las cosas que más me hacen odiar a la raza humana. Eso y que existan programas como Nadie es perfecto. ¿Dónde ha quedado la sutileza de Uno para todas o Quién dijo miedo en su etapa piscinera? Mención especial también para el bar (no diré su nombre) en el que me han cobrado 5,50€ por una tostada catalana con jamón y un zumo de piña. "Es que lleva jamón, jamón... Y además está puesto en la carta". Yo, en mi ignorancia, pensaba que el precio era una errata... En fin. Ya sé a dónde no tengo que volver.

Ups, casi lo olvido. Lo que he comprado ha sido esto:

En breve volveré a reseñar alguna peli (tengo pendientes las críticas de Desafío a la muerte, y bien que me lo habéis recordado, 28 semanas después y Transformers) y os descubriré una nueva aventura bloguera en la que me voy a embarcar. Y con continuidad esta vez, a ser posible. Algunos ya saben de qué va el tema, pero... por favor, guardadme el secreto. Como diría mi hermano digital, Mike Donovan, stay tuned.

¿Happy birthday to me? ¿En serio?

Pues sí, amigos, resulta que hoy hace 27 años que nací. Casi nada. Así que se supone que debería estar feliz y todo eso pero, sencillamente, no me sale. Qué le vamos a hacer. De todos modos tampoco creo que a nadie le interesen los motivos, así que me ahorro dar explicaciones. Como Kasi Lemmons en Blanco Humano, sacaré un pastel del cajón de mi escritorio, me desearé feliz cumpleaños y soplaré la vela. Silenciosamente. Sin molestar a nadie.

'Dark Remains'. Acojona como puedas.

(Dark Remains. USA, 2005) Director: Brian Avenet-Bradley. Productor: Laurence Avenet-Bradley. Productor Ejecutivo: Mark Lee Fletcher. Guión: Brian Avenet-Bradley. Música: Benedikt Brydern. Fotografía: Laurence Avenet-Bradley. Montaje: Brian Avenet-Bradley. Reparto: Cheri Christian, Greg Thompson, Scott Hodges, Jeff Evans, Rachel Jordan, Michelle Kegley, Patrick G. Keenan, Rachael Rollings, Jason Turner. Duración: 88 minutos.

En este paupérrimo dvd sin extras ni subtítulos puse mis esperanzas hace unas cuantas noches para pasar tanto miedo como me habían prometido. ¿Sería verdad lo que ponía en la carátula? ¿Se merecería realmente esos premios? ¿Acojonaría tanto como decían los que me pasaron el disco? Antes de verla, ya que estaba metido en internet, decidí curiosear para comprobar qué se comentaba de la peli por ahí. Y ahí empezó el verdadero acojone, ya que de debajo de las losas pixeladas salían opiniones negativas sobre un film de cuya buena reputación renegaba un buen tanto por ciento de los que la comentaban en foros, blogs y demás. Estaba claro que alguien estaba equivocado, y finalmente decidí averiguar cuanto antes y por mí mismo a cuál de los dos bandos me uniría, si al de los que de verdad pasaron miedo con la peli o a los que ponían en duda la credibilidad de esos premios que tan orgullosamente luce la carátula. Como siempre pasa en estos casos, uno, que se siente bueno por naturaleza, hace todo lo que puede por valorar lo que tiene entre manos, más cuando se lo ha ofrecido gente a la que estima. Pero puede ocurrir que la película ponga todo su empeño en que seas malo con ella. Dark Remains es uno de esos casos.

Para empezar, la calidad de imagen es la de un telefilm cualquiera o un videoestreno de tres al cuarto, cosa que a veces puede tener su gracia si ayuda a crear cierto aspecto visual malsano (aunque nada como el viejo 16mm hinchado), pero que invita al bostezo cuando detrás de su elección no hay más que motivos de precariedad y lo que se nos cuenta no es lo suficientemente interesante como para perdonarle esa deficiencia. Y precisamente uno de los mayores problemas de esta película es que no cuenta prácticamente nada. Veamos: vemos una introducción con un par de suicidios, bien, y luego nos llevan a la casa de un matrimonio supuestamente feliz que vive con su hija aparentemente perfecta. Todo bien hasta que el padre olvida cerrar la puerta de la casa y la niña aparece asesinada (¡cáspita!). La pareja, él escritor de temas técnicos (!) y ella fotógrafa (ya sabéis que en las pelis de miedo mola que los protas sean artistas porque así están más receptivos a lo que les rodea, a lo que no se ve a simple vista, etc., como bien sabía Dario Argento), decide mudarse a una casa en el campo para relajarse y olvidar las penas. Pero esa será tarea imposible cuando comiencen a aparecer fantasmas (incluido el de la niña) y salgan a la luz los oscuros secretos de la propiedad que han elegido para hallar la paz (en efecto, los suicidios que vimos en el prólogo de la cinta sucedieron en este lugar). ¿Habrá alguna relación entre lo ocurrido en la casa de campo y el asesinato de su hija? ¿Son los fantasmas únicamente producto de la imaginación de los cada vez más perturbados protagonistas? ¿Quién sabe? Si alguien me sabe relacionar con un mínimo de coherencia lo que ocurre en los 10 primeros minutos con lo que pasa en los 10 últimos de la cinta, por favor, que me deje un comentario y me lo explique. Lo mismo es que yo soy demasiado torpe. O que cuando llegó el final estaba tan aburrido que mi capacidad de atención se había ido al carajo.

Y el caso es que durante el primero y parte del segundo acto uno se lo pasa bien y sufre tres o cuatro sustos de esos que se celebran con una carcajada liberadora, nerviosa, y que te mantiene con ganas de ver cine de horror durante tres o cuatro días más. Pero no es suficiente. De hecho, irónicamente, lo que es una virtud que echamos de menos en tantísimas cintas de terror (que nos hagan saltar del sillón o, como mínimo, que nos peguen ese golpetazo en el interior del tórax tan característico de los buenos sobresaltos) aquí se convierte, por exceso, en un elemento anestésico que logra que el espectador esté totalmente curado de espanto (del que puede ofrecer la peli, obviamente) cuando lleva vistos unos 40 minutos de metraje. Pero va más allá: no es solo que te acostumbres a la ración de sustos gratuitos más generosa que recuerdo en los últimos meses, sino que llega un punto en el que los mismos invitan al cachondeo. Mientras que algunos momentos inquietan por la mezcla perfecta de imagen perturbadora acompañada del estridente efecto sonoro de turno, otros no son más que molestos instantes quiero-dar-miedo-y-no-puedo en los que se ve venir a lo lejos el momento exacto en el que el director va a intentar acojonarnos. Puertas que se abren solas, apariciones espectrales en fotografías y, sobre todo, el viejo truco que se convierte en seña de identidad de la película y en motivo de rubor por parte del que la ve: la cantidad de veces que los fantasmas aparecen detrás de los protagonistas sin que ellos se den cuenta.

Se ve que de imaginación no anda sobrado el director, guionista y montador del invento, y esto es un hecho palpable en otros aspectos de la cinta además de en los rudimentarios (o rupestres, como diría Tones) mecanismos con los que se nos pretende aterrorizar: perdí la cuenta de las veces en las que se nos muestra un plano detalle de un vaso siendo llenado o, en su defecto, de un grifo por el que corre agua. No sé si será una obsesión personal del autor, un rasgo estilístico o qué, pero aburre a las ovejas.
En fin, como tampoco hay mucho más que rascar, lo dejo aquí. A ver si por fin encuentro una cinta de terror que me guste... sin tener que recurrir a los clásicos. Seguiré intentándolo.

La imagen no es de 'Evil Dead', aunque lo parezca.




Target
: Parejas con ganas de apretujarse gracias a los sustos.
Lo mejor: La escena del amigo afroamericano del prota.
Lo peor: Que acaba pareciendo la versión ZAZ de las pelis de terror orientales... pero sin gracia.
Valoración: 3'5 / 10



Tráiler:


'Hostel 2' (Mis reseñas en Tierra de Cinéfagos)

No mucho tiempo después de quitarle el plástico al DVD de la primera parte, ya tenemos en las salas de cine Hostel 2, secuela hecha con presura y que sigue casi punto por punto lo que ya vimos la vez anterior, por mucho que Eli Roth intente aportar un nuevo punto de vista gracias al protagonismo que adquieren no sólo las víctimas (ahora chicas), sino también los verdugos que pagan por torturar y asesinar a sus presas.
La peli es más aburrida que la anterior y, si no recuerdo mal, tiene menos gore. Aunque se pueden salvar de la quema un par de momentos bastante dolorosos para el espectador y los cameos de mitos del cine europeo de ese que nos gusta (sí, sí, el guarrete y/o sangriento) como Edwige Fenech y Ruggero Deodato. Os dejo imágenes, por si algún despistado se los pierde.

Roth se pone una camiseta de Holocausto Caníbal y es capaz de dar indicaciones a Edwige Fenech sin mirarle el escote. ¿Alguien dudaba de su profesionalidad?

¿Qué? ¿Que no recordáis a Fenech? Igual esto os refresca la memoria:

Por último, me gustaría mandar un mensaje a la persona responsable de poner los carteles pequeños al lado de la sala de cine donde vi la película (en Conquistadores, Badajoz):