En 1994 el Gangsta Rap estaba de moda y todos los raperos intentaban demostrar que eran los más chungos de su barrio hablando de pistolas, drogas y mujeres de moral distraída. Todos intentaban aparentar ser los más chulos, peligrosos y violentos de su zona, reflejando en sus poses y en sus letras un carácter impostado que no siempre resultaba creíble pero que otorgaba buenos dividendos en concepto de ventas y clips televisados.

En ese entorno, uno de los grupos más reivindicativos y activistas de la causa afroamericana en la escena Hip-Hop lanzó un álbum que significó el comienzo de su fin como superventas y como estandartes supremos de una ideología muy marcada y, por qué no decirlo, racista (algunos seguidores blancos del rap no tienen a los Public Enemy entre sus favoritos debido a que algunas de sus letras son bastante agresivas en ese aspecto), siguiendo en la brecha pero desde un lugar más modesto o, si se quiere decir así, underground (a todo esto, y si no me equivoco, mañana mismo actúan en Tenerife). Pero si años atrás hablaban de rebelarse y luchar contra el sistema, con este tema, Give it up, Chuck D, Flavor Flav, Terminator X y compañía dejaban en cierta manera (y no del todo) de atacar únicamente a los otros y planteaban la falta de cultura y el fácil acceso a la violencia como algunos de los problemas que, desde dentro de su comunidad, mayor daño hacían a su gente. El álbum me parece genial desde la misma portada (es posible que algún día inicie una nueva sección en la que desgrane uno a uno mis discos esenciales) y este videoclip en concreto es un bálsamo de positivismo dentro del habitualmente más expeditivo mundo de Public Enemy. Ojalá os guste. Play.

A ver quién es el valiente que se atreve a decirles algo sobre sus pintas.