Podría haber elegido alguna otra canción de Idol, quizá alguna más representativa como las excelentes Rebel Yell, White Wedding o Eyes without a face, incluso ese alucinante vídeo del 93 realizado para el tema Shock to the system (no descarto ponerlo algún día en esta sección), pero he querido ir al origen, al tema con el que comenzó a rodar en solitario después de abandonar el grupo Generation X (curiosamente, Dancing with myself ya lo había grabado con ellos), y que fue incluido en el EP Don't Stop de 1981. En 1982 llegaría su disco homónimo y en 1984 el Rebell Yell, convirtiéndose en toda una celebridad y logrando uno de esos álbumes que adquieren carácter casi mítico. Siguió en la cima con varios trabajos más hasta que en el 93 Cyberpunk pinchó en ventas. En 2005 lo intentó de nuevo con Devil's Playground (que tampoco fue muy bien precisamente) y las pasadas navidades nos sorprendió con un disco de villancicos (¡!). Quizá los años acaben serenando a este antiguo torbellino y lo veamos transformado en crooner interpretando baladas en Las Vegas. Pero, en cualquier caso, no se puede negar que nos haya regalado bastante tralla durante años. A título personal, os comento que seguramente escuché por primera vez a Billy Idol cuando vi Demons (en la que sonaba White Wedding), de ahí que siempre le haya relacionado inconscientemente con el fantaterror europeo, vertiente mediterránea. El vídeo, en plan postapocalíptico y barriobajero, me hace pensar en Enzo G. Castellari y Bruno Mattei, así que todo me resulta plácidamente coherente con aquella vieja relación mental. (Actualización: curioseando un poco por la red, me acabo de enterar de que el director de este vídeo no fue otro que Tobe Hooper. Me fuí de Texas a Italia...).

Advertencia: si no se te mueven los pies... es posible que estés muerto.

"Laa swiuiente wrrronda la inwito yio".