Cada vez con menos ganas, debo reconocerlo, sigo viendo casi todo lo que puedo del cine de terror que se va estrenando con regularidad en nuestras carteleras. Y digo con menos ganas porque lo que antes era un género excitante y lleno de emociones fuertes se está convirtiendo progresivamente en un colmado de producciones mediocres con escasa garra. El ansia por no ofender a nadie y conseguir espectadores menores de edad es lo peor que le puede suceder a un género que está pidiendo a gritos la aparición de más talentos como Rob Zombie o Alexandre Aja, además de la recuperación a lo grande de viejos maestros como John Carpenter o Wes Craven.
Pero de momento nos tendremos que conformar con cositas así de modestas como Cry Wolf, aunque esta vez se puede decir que el resultado es aceptable dentro de sus limitaciones. Para saber más, ya sabéis, a hacer click en el siguiente enlace.