Aunque esta sección de videoclips semanales está siendo un fracaso a nivel de comentarios, creo que de momento seguiré poniendo algunos mas sin hacer caso a que la recepción que posiblemente tengan sea menor a la que desearía.

Al fin y al cabo uno nunca sabe qué va a funcionar cuando escribe: posts que he hecho con mucho cariño e interés han sido auténticos desastres a nivel de comentarios, mientras que otros que hice para salir del paso o sólo con curiosidad se han convertido en auténticos hitos de este blog. Así de caprichoso es todo esto... Pero ahora, a lo que iba.

Nuevo vídeo de la semana, esta vez relacionado con lo que es ya un tópico hipertrillado en las conversaciones de cualquiera que pertenezca a una generación determinada y que pudo disfrutar de ello de primera mano, ya fuera en cine o a través del vídeo o la tele: Los Goonies, la cinta nostálgicochentera por excelencia, aquella que algunos elegiríamos como favorita si tuviéramos que decidir entre las muchas que nos marcaron la infancia (aunque yo tendría que hacer algún truco y escoger dos, ésta y Kung Fu Kids). No voy a hablar ahora de la película porque no es el momento (aunque no descarto una reseñita un día de estos, porque a pesar de que ya se haya hablado mucho de ella, es otro gustazo que me quiero dar), ni voy a relataros tampoco cómo se me ponen los pelos como escarpias cada vez que veo un fotograma de ella o escucho un par de notas de la música compuesta por Dave Grusin para la ocasión. No. Hoy toca rescatar un videoclip con ese temazo interpretado por Cyndi Lauper, The Goonies 'R' good enough, perteneciente a un estilo musical que normalmente no me gusta pero que, por venir de donde viene, permanece como uno de los hits más radiados en ese espacio musical que todos llevamos dentro de serie:el tarareo mental. Además... ¡salen los protas de la peli!... ¡¡y Roddy Piper!!... ¡¡¡y las Bangles!!!... ¡¡¡¡y André el Gigante!!!!... ¡¡¡¡¡y dura 12 minutos!!!!!. En fin, en fin, ya sabéis. Dadle al play.

Richard Donner con sus muchachos. Ni los Goonies escapan a la enfermedad del tiempo.