Iron Angels 2



Perteneciente de lleno al subgénero de las femme fatales según Hong Kong (del que ya comenté un título, Naked Weapon, y que poco tiene que ver con el significado de este término en la literatura y cine occidental) y secuela de una de las cintas que ayudaron a generar el fenómeno, Iron Angels 2 es una descarga de adrenalina total que, si bien a mitad de metraje pega un bajón fácilmente apreciable, tiene unos veinticinco minutos finales capaces de mantenerme en estado de euforia durante varios días seguidos. Con parte del reparto de la anterior (las deliciosas Moon Lee y Elaine Lui - a la que vimos en La novia del cabello blanco - y el activo Alex Fong), ahora vemos que los personajes se toman unas vacaciones después de una arriesgada misión y el presupuesto no les da para más que para ir a Kuala Lumpur. Esto sería un aburrimiento si no fuera porque allí los tres personajes principales, Alex, Elaine y Mona (llamados igual que los actores que los interpretan, ya que en la copia que tengo Moon Lee aparece acreditada como Mona Lee) se encuentran con un viejo amigo de Alex. Se trata de Peter (Nathan Chan), un vividor que aparentemente ha hecho una fortuna creando un micropaís independiente en una isla de su propiedad dedicada a la explotación de todos los productos posibles que pueda sacar al enorme palmeral que posee. El tipo va de superior por la vida y encandila a Elaine, a quien le dolerá descubrir la verdad: Peter es un anarquista dispuesto a llevar a cabo una revolución que acabe con la influencia extranjera y, de paso, si las cosas salen bien, derrocar a otros gobiernos más lejanos para expandir su propuesta anticapitalista por el resto del planeta (si es que de ilusos está el mundo lleno...). Pero Elaine no sufrirá tanto esta revelación como Alex o Marco (Gary Siu), un agente secreto que investigaba a Peter y que formaba un trío de amigos junto a éste y al protagonista. 
De este modo, lo que comenzaba como una aventurilla ligera por parajes exóticos se acaba transformando en una ruidosa y salvaje experiencia con artes marciales, explosiones, tiroteos y guerrilleros cayendo como moscas en la jungla. Al trío protagonista se une a mitad de metraje otra battling babe, Kharina (Kharina Sa, que al parecer sólo hizo esta película y su continuación) y un par de malayos con cuchillos que saltan del helicóptero directamente a la copa de los árboles sin ningún tipo de seguridad. Según dicen en la peli, están acostumbrados a hacerlo a su modo (se ve que están todos los días tirándose de helicópteros...). Así que no nos alejamos nada del esquema tradicional de cine de acción de Hong Kong que tanto amo: un prólogo explosivo que poco o nada tiene que ver con el argumento (pero que viene a marcar el tono estilístico que tendrá el resto del relato), una serie de peripecias que no llevan a ninguna parte y que hacen avanzar el guión a trompicones, hasta que por fin aparece un objetivo claro a superar por los protagonistas, y una media hora final de infarto en la que el plomo y el fuego toman el mando para dejarse eclipsar únicamente por los stunts más locos que puedas imaginar (que no es que haya demasiados aquí, pero los que se pueden ver son más que eficientes). 


Igual alguno se hace esta pregunta: ¿qué diferencia a este tipo de cine de cualquier película de bajo presupuesto norteamericana ambientada en algún sitio como Camboya? Pues que cuando se acaban las balas y la dinamita empieza el verdadero plato fuerte: una serie de combates en los que, en este caso, Moon Lee y Alex Fong se llevan la palma (y no luchando entre ellos precisamente). Ahí tenéis a Moon Lee partiéndose la cara contra un guerrillero después de saltar de una torreta que acaba de explotar, atravesar un techo de paja y caer sobre unas cajas llenas de armamento. O a Fong enzarzado en una cruda lucha pasada por agua y sangre contra su antiguo amigo del alma al que ahora desea la muerte, en un combate donde la técnica marcial se transforma en marrulleo, en puro instinto de supervivencia. En fin. Cualquier cosa que escriba no le hará justicia a estas escenas y, tristemente, no he encontrado vídeos que os sirvan de ilustración. Así que conformaos con estos bits visuales que os dejo para finalizar esta reseña que espero que haya servido para dos cosas: como invitación a los que no conocen este subgénero de las deadly china dolls armadas con material pesado para adentrarse en él, y como recordatorio y revulsivo para los que ya saben de qué hablo. Si no es así, igual he perdido el tiempo, pero me habré dado el lujazo de hablaros sobre esta peli.




Target: Cualquier fanático del cine de acción con miras amplias que vayan más allá de las superproducciones de Hollywood.
Lo mejor: Diversión pura, espectacularidad y bellas protagonistas empaquetado en 83 minutitos que se pasan volando.
Lo peor: La banda sonora es pobre, pobre.
Valoración: 7'5 / 10

Moon Lee por el consumo de cítricos. Naranjito nunca fue tan feliz.
















Tones dijo
Moon Lee, vaya titana. Me encantan las películas de acción marcial ambientadas en la jungla. Son tan... tailandesas.
5 Febrero 2007 | 08:16 PM