La Coctelera

Natural High

24 Diciembre 2006

Noche de Paz, Noche de Muerte (Silent Night, Deadly Night)

(Silent Night, Deadly Night. USA, 1984) Director: Charles E. Sellier Jr. Productor: Ira Richard Barmak. Productores Ejecutivos: Scott J. Schneid, Dennis Whitehead. Guión: Michael Hickey, basado en una historia de Paul Caimi. Música: Perry Botkin. Fotografía: Henning Schellerup. Montaje: Michael Spence. Reparto: Lilyan Chauvin, Gilmer McCormick, Toni Nero, Robert Brian Wilson, Britt Leach, Nancy Borgenicht, H.E.D. Redford, Danny Wagner, Linnea Quigley, John Bishop, Leo Geter, Randy Sumpf, Will Hare, Tara Buckman, Jeff Hansen, Charles Dierkop, Eric Hart, Jonathan Best, Madeline Smith, Amy Stuyvesant, Max Robinson. Duración: 85 minutos.

Mañana por la mañana muchos de vosotros estaréis abriendo los regalos de Navidad, esos presentes que supuestamente esta noche llevará a vuestros hogares ese tipo bonachón vestido de rojo y con barba blanca, que se dedica a recorrer el mundo puntualmente cada año para entregar a los chicos y chicas que se han portado bien (y a los que no... también) esos artículos por los que han estado suspirando todo el año pero que no se han podido (o querido) pagar de su bolsillo. Tengo que decir que en mi casa nunca se ha llevado esto de Papá Noel. Aquí tenemos los Reyes Magos, los Cumpleaños y para de contar. Pero de todos modos, tampoco me haría mucha gracia eso de tener cinco años y estar esperando a que un tipo enorme vestido de rojo y con barba postiza se colara por la ventana de mi habitación para ver si estoy dormido o no... Inspirándose en el posible miedo que esta figura podría provocar, apareció a mediados de los 80 una película que si bien no es gran cosa, ha pasado a la historia de la serie B por la polémica que suscitó en su momento.
La cinta está dividida en tres etapas temporales que presentan diferentes edades del personaje protagonista: a los 5 años, a los 8 y a los 18.

Posiblemente sea esta primera parte la mejor de toda la cinta y la que nos hace crearnos ciertas expectativas que luego no son cumplidas como hubiéramos deseado. El día de Nochebuena, Billy viaja con sus padres hacia el hospital psiquiátrico en el que está recluido su silente abuelo. Aunque éste es silencioso porque quiere, ya que a poco que se queda a solas con el muchacho no tarda en soltarle un discurso que rompe con todos los esquemas que el chaval había tenido hasta ahora sobre la figura de Santa Claus: éste no sólo se dedica a traer regalos a los niños que se han portado bien durante el año, sino que también (y aquí está lo interesante) a castigar severamente a los que se han portado mal. Se ve que el muchacho no se ha portado bien del todo y le entra un canguelo importante, cogiéndole miedo a la figura de ese personaje en teoría entrañable que es Santa. A pocos kilómetros de allí, un maleante disfrazado como todos ya podéis imaginar atraca una tienda y huye tras asesinar a sangre fría al dependiente. Como si en una película de Alejandro González Iñárritu estuviéramos, los destinos de unos y otros (la familia de Billy y el atracador) no tardan en converger por capricho del guionista. Billy, que cree estar viendo al verdadero Santa Claus, observa impotente cómo éste acaba con sus padres y les deja intactos a él y a su hermano pequeño, prácticamente un bebé, huyendo en la oscuridad de la noche (y esto el público lo debe suponer, porque nunca queda explicado por qué el asesino no acaba también con los críos y cómo desaparece de allí sin el coche de la familia masacrada, que es - y vuelvo a suponer - el motivo por el que se enfrenta a ellos). Detalle importante: antes de matar a la madre del protagonista, el asesino le abre la camisa violentamente para que todos podamos verle las tetas (se ve que la mujer era tirando a hippie y no le molaba el sujetador). ¿Sólo un desnudo gratuito? En principio sí, pero más tarde descubriremos que los guionistas y el director utilizan este detalle para remarcar el conflicto interno del Billy adolescente y utilizarlo (el ver unos pechos desnudos) como uno de los elementos que le hacen volverse loco (y no en el sentido sexual de la expresión, precisamente).



Viendo esto a los 5 años, no es de extrañar que el pobre chico quedara traumatizado de por vida. Pero eso no es todo. Tras este macabro prólogo, la película nos lleva tres años adelante y nos muestra como el desgraciado Billy sigue en la misma línea de infancia feliz.

Nada menos que a un orfanato regentado por monjas van a parar Billy y su hermano Richard (quien lógicamente no recuerda nada de lo sucedido tres años atrás y al que los guionistas tampoco prestan demasiada atención. Aunque al final esta teoría se desmonta). Allí, Billy hace todo lo que se supone que un niño traumado debe hacer: dibujos sangrientos en clase y mirar por una cerradura cómo una pareja retoza desnuda entre las sábanas (ya sabéis, los alumnos repetidores, que se aburren entre tanto avemaría y padrenuestro, y optan por llevar a cabo actividades extraescolares más... enriquecedoras). Aunque el protagonista tiene un apoyo importante en la Hermana Margaret (quien velará por la estabilidad mental del muchacho durante toda la película, aunque sin demasiada suerte), también cuenta con una némesis infranqueable en forma de Madre Superiora: la típica bruja malvada de todos los cuentos, una vieja amargada que piensa que la educación se consigue a través de la férrea disciplina castrense y el castigo físico y psíquico. Si ya Billy estaba emocionalmente desequilibrado, las enseñanzas de esta mujer terminan por crearle un amasijo de ideas en la mente según las cuales todo lo que vaya en contra de lo considerado moralmente bueno tiene que ser necesariamente ajusticiado. No mucho más que lo que nos intentan inculcar en la catequesis, pero agravado por las circunstancias pasadas de Billy. La Madre Superiora, no contenta con azotar a Billy con un cinturón y con atarle a la cama cuando tiene pesadillas, decide que el único modo de curar la maltrecha psique de su alumno es enfrentarlo directamente a aquello que más teme: le obligará a sentarse en el regazo de Santa Claus (a estas alturas, el público siente verdadera lástima por Billy y un odio visceral hacia la monja, con lo cual se puede decir que la película va logrando sus objetivos con eficiente resultado). El resultado es el que todos esperáis: un fracaso para todos y un nuevo castigo. Es posible que alguno empiece a cuestionarse si está ante una película de terror o ante uno de esos dramas antenatresianos en los que los niños sufren mucho. Pero...


...entramos ya, después de 25 minutos de película, en materia. Han transcurrido diez años (como bien nos remarca el rótulo que veis arriba. Quizá los que lo realizaron no confiaban en que supiéramos contar la diferencia de años que hay entre 1974 y 1984...) y Billy se ha convertido en un fortachón muchacho a quien la hermana Margaret consigue trabajo en la tienda de juguetes del amable Ira. Los más espabilados podrían pensar que de un momento a otro, siguiendo la tradición, el tipo que se vistió de Santa Claus hace 13 años y que mató a los padres de Billy volvería a las andadas de tal modo que nuestro protagonista pueda enfrentarse a él físicamente y así ajustar las cuentas con el pasado. Eso sería lo fácil, lo cómodo, lo previsible y, por qué no decirlo, lo incoherente. No habría muchas posibilidades reales de que esto ocurriera en la vida real pero, ¡hey!, estamos en una película de terror ochentera... ¡todo sería posible! El público está esperando un Santa Claus asesino, así que estaría bien que apareciera ya y que empezara a triturar gente de manera violenta. Pero, ¿dónde está el asesino? Aquí invito a los que quieran ser sorprendidos si algún día ven la película que dejen de leer este post y se pongan a hacer otra cosa. Si no es así y todavía estáis ahí, os desvelo en qué consiste la variante de este título: llevamos media hora sintiendo lástima por el asesino. Tampoco es que esto sea una sorpresa mayúscula, pero se agradece el cambio. El problema es que en la mayoría de cintas de terror adolescentes no sufrimos porque el psicópata de turno escabechine cuanta más gente mejor. Disfrutamos la carnicería con un sentimiento cómplice y catárquico, y nos da igual que al final vaya a probar su propia medicina bien porque sabemos que va a volver en la secuela o bien porque es tan malvado que es imposible sentir compasión por él. En este caso, más o menos como ocurría en una pequeña película que me vuelve loco como es el Ángel de Venganza de Abel Ferrara, uno no termina de disfrutar del gore porque no gusta ver que un chaval por el que has padecido unos minutos atrás se vuelva completamente loco y comience a matar indiscriminadamente a todo aquel que se le ponga por delante (se salva una niña que dice que se ha portado bien todo el año... y le regala un cutter ensangrentado). Sabes que va a acabar mal y no te regocijas en su matanza contra inocentes. Ahí está lo que hace de Noche de Paz, Noche de Muerte un título levemente diferente a otras splatter movies de la época y que para algunos se puede convertir también en su principal lastre a la hora de encararla como producto únicamente gore a disfrutar acompañado de colegas. En el momento en el que Billy se ve obligado a calzarse el disfraz de Santa Claus por obligación laboral, la cinta cambia y se convierte en un body count sin sentido alguno, no demasiado espectacular y relativamente incómodo. ¿El motivo por el que se convierte en un asesino? Ninguno. Simplemente, la convulsa cabeza del protagonista estalla definitivamente al mezclar tres conceptos: Santa Claus, pecado y tetas. A partir de ahí se convierte en una suerte de Punisher disfrazado de Papá Noel sin nadie concreto sobre quien posar su venganza.



Linnea Quigley siempre supo morir con picardía...

De todos modos, que nadie se lleve a engaño. Tampoco podemos decir que estemos ante un drama psicológico o un estudio más o menos serio y duro sobre la psicopatía en plan Henry, retrato de un asesino. Podría haberlo sido, de no ser porque el actor que hace del Billy postadolescente disfrazado de Santa Claus y gritando siempre antes de matar las palabras "Naughty" o "Punish" causa más risa que miedo o inquietud. Además, hay escenas que contribuyen al cachondeo, como la del trineo "descabezao" o la protagonizada por la scream queen Linnea Quigley: la chica está medio en pelotas encima de un billar con un chico. Sólo lleva puesta unas braguitas y está a punto de deshacerse también de ellas. Pero entonces escucha un tintineo (proveniente del disfraz de Billy) y piensa que es su gato intentando entrar a la casa. Así que tiene que salir para abrirle la puerta y, quizá por el frío, se pone algo de ropa encima: unos vaqueros recortados que le tapan exactamente lo mismo que las bragas que ya llevaba puestas. Y nada más. Ante esto a uno sólo le queda gritar "¡viva la Serie B!" y descojonarse de la risa. ¿Y qué decir del clímax final, con Billy volviendo al orfanato justo cuando todos los críos esperan la visita de Santa Claus? Imaginaos el resto, que no es difícil.
La película supuso un éxito considerable, especialmente en vídeo, apoyándose en la publicidad extra que supuso el hecho de que muchas asociaciones de padres bloquearan el estreno de la cinta en cines coincidiendo con las fechas navideñas. Finalmente, llegaría un año después a los videoclubs con escenas más sangrientas y se transformaría definitivamente en una película de culto. Buena prueba de ello es que inició una larga saga compuesta por cinco títulos de los que sólo esta parte y las dos primeras secuelas tenían como protagonista al Santa asesino (o al hermano de éste). Otra muestra más de cómo los actos censores pueden desembocar en un resultado diametralmente opuesto al que se pretendía conseguir. Eso les pasa por tontos y por reprimidos...


=
Target: Espectadores que odien las navidades. Completistas del cine de terror de los 80.
Lo mejor: La primera mitad.
Lo peor: Que el Santa asesino de repetitivo vocabulario llega a resultar gracioso.
Valoración: 5 / 10

EXTRAS
Highlights
Trailer:

Escena del trineo:

El abuelo mete miedo:

8 minutos de peli (¡incluye la escena de Linnea Quigley!):


Linnea y su juguete favorito.

servido por pedrojosetena 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Stan

Stan dijo

Pues, la verdad, me han entrado ganas de verla!!! En principio la propuesta está bastante bien para un splatter ochentero pero viendo los videos que has enlazado... ya veo que de miedo poco. Destacar especialmente el último, con la piba y sus "abrigados" shorts vaqueros y el asesino gritando Punish!! Jajajajjaja delirante tío... y ¿por qué no llama a su novio cuando la atacan? ¿De todos modos, el otro no se entera o qué? ¿De verdad se grita tan poco cuando te empalan con una cabeza de ciervo? En fin, preguntas retóricas... Reseñas como esta demuestran que dominas el género como pocos, aparte de resultar entretenido. El día 25 empieza bien (con una tía semidesnuda siendo asesinada... sí, soy así de rarito) jejejeje. Feliz Navidad, Pedro.

25 Diciembre 2006 | 11:43 AM

Stan

Stan dijo

Vale, ahora sí que sí: la cara del abuelo cuando entran las enfermeras, eso sí que es descojonante. Le suelta al niño un discurso que pa qué ("You'd better run, boy!!" Jajajajajaja, este abuelo es un crack) y cuando vienen las enfermeras con su hijo pone cara de "Yooo? Si yo estaba aquí catatónico..." En fin...

25 Diciembre 2006 | 11:49 AM

spike_mandrake

spike_mandrake dijo

Un clásico de serie B: interesante reseña. A ver si cae en mi poder y me hace pasar un rato tan entretenido como "The Hard Corps", de Van Damme, que también conocí por una reseña tuya.

25 Diciembre 2006 | 10:22 PM

Alex

Alex dijo

Muy interesante tu blog..me ha gustado mucho

Saludos!

www.recursos-blog.blogspot.com

29 Diciembre 2006 | 04:48 AM

PJT

PJT dijo

STAN, muchas gracias, compañero y amigo cinéfago. Como te comenté ayer, lo del sonido en esta peli es absolutamente arbitrario. En la escena que citas, la tía escucha el tintineo del traje del asesino pero luego el novio no escucha cómo la chica grita y cómo el malo vocea "Puuuuuniiiishhh!!!". Pero vamos, que mejor no plantearse esto cuando uno ve este tipo de pelis, jeje. Sobre lo que dices de que domino el género, pues muchas gracias. No sé si lo domino o no (eso no soy yo quien tendría que decirlo), pero es lo que más he visto desde que era pequeño, cine de terror y de acción. Y supongo que se notará cuando escribo sobre ello. Pensé que esta reseña igual podría quedar algo aburrida, pero por lo que me dices, veo que me equivocaba.

SPIKE, me alegra que me digas eso, que vistes Hard Corps impulsado por mi reseña. Como ves, no mentía cuando decía que era sumamente entretenida a pesar de tener algunas carencias notables. Con esta pasa tres cuartos de lo mismo. Por cierto, me estoy haciendo con las secuelas, que no recuerdo haberlas visto. Dicen que la dos y la tres son bochornosas, pero las veré igual, a ver qué tal.

ALEX, he estado viendo tu blog. Tengo que decirte que no me gusta nada el fútbol, así que no me convertiré en un lector fiel, jeje. Pero de todos modos, se nota que te lo curras un montón.

LUCIFER, muchas gracias. Enigmático tu blog, desde luego. Veo que no llevas mucho tiempo con él, pero habrá que estar atento.

Saludos a todos y feliz año nuevo.

30 Diciembre 2006 | 03:48 PM

Iveldie

Iveldie dijo

Tengo leves recuerdos de esta película, la verdad que es una de esas pelis que ves una vez y te olvidas de ella facilmente, me compre esta y la segunda parte y nunca llegué a ver esa secuela. La que si recuerdo es la cuarta parte, dirigidia por Brian Yuzna y seguramente la mejor de la saga y editada en España como "Ritos Satánicos", y en verdad podría haberse estrenado totalmente independiente de esta saga, ya que no le veo nada que ver con las demas. La 3 y la 4 también las he visto y ahora mismo no me acuerdo mucho, pero se que eran malillas.

Asi de películas navideñas recomiendo "Black Christams" de Bob Clark, bastante superior a esta, aunque realmente sin nada que ver a parte de las fechas en que acontecen los hechos.

Muy interesante este artículo, muy bien redactado y documentado. Sigue asi!

Saludos! :)

31 Diciembre 2006 | 06:37 PM

Lee Marvin

Lee Marvin dijo

Feliz año, amiguete!!

Macho, me he tenido que mudar de blog, así que cuando puedas, actualiza tu lista de amigos (click en el nick).

Un abrazo!!!

2 Enero 2007 | 02:40 PM

PJT

PJT dijo

IVELDIE, un placer recibir opiniones de un experto en el cine de terror como tú. Ya he conseguido la segunda y tercera parte de 'Silent night, deadly night', pero aún no las he visto. También tengo 'Black Christmas' pero también la tengo pendiente. Esta la veré antes que las secuelas de la otra. Le tengo más ganas, sobre todo sabiendo que han hecho un remake hace nada, por eso de reivindicar siempre las originales y todo eso, jeje. Bob Clark, a lo tonto, tiene unos cuantos clásicos bizarriles: 'Black Christmas', 'Deathdream', 'Porky's'...

LEE MARVIN, enlace arreglado. ¿Qué te ha pasado con el anterior blog? ¿También has tenido problemas cocteleros? Feliz año nuevo y a seguir informando de Tarantino. Qué ganas le tengo a Grind House. Menuda fiesta tiene que ser.

Abrazos post-navideños.

5 Enero 2007 | 01:04 PM

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