(The Garbage Pail Kids Movie. USA, 1987) Director: Rodney Amateau. Productores: Rodney Amateau, John Strong, Linda Palmer. Productores Ejecutivos: Thomas Coleman, Michael Rosenblatt. Guión: Rod Amateau. Música: Michael Lloyd. Fotografía: Harvey Genkins. Montaje: Leon Carrere, M. Edward Salier. Reparto: Mackenzie Astin, Anthony Newley, Katie Barberi, J.P. Amateau, Marjory Graue, Debbie Lee Carrington, Kevin Thompson, Phil Fondacaro, Larry Green, Arturo Gil, Susan Rossitto, Bobby Bell. Duración: 96 minutos.
Seguramente podría haber tomado la decisión de empezar este segundo año de aventuras blogueras con algún post de mayor calidad que el que les presento a continuación. Pero no quiero que este acabe siendo otro de esos borradores que dejo guardados ad eternum suplicando una oportunidad que finalmente no consiguen. Así que, aún a riesgo de pareceros poco selectivo (si acaso, por equivocación, alguna vez pensasteis que lo era), voy a recuperar el artículo que empecé hace unas semanas sobre un tema que me apasionaba cuando era un muchacho imberbe (y también tengo serias dudas de que alguna vez fuera esto último, a juzgar por las fotos, los recuerdos y los comentarios familiares a costa de mi temprana "lobificación").
Advierto que esta es posiblemente una de las peores películas que podréis ver jamás. Por eso no vamos a emplear demasiado tiempo hablando de ella ni intentando defenderla en ningún aspecto, reconociendo de antemano el único motivo por el que me atreví a ver la cinta: la colección de cromos que me traumatizaron/enamoraron cuando era pequeño y que conocí gracias a la revista Súper Pop (en la época en la que regalaban cintas de música, posters de cartón gigantes del Batman de Tim Burton - y de Kirk Cameron, ejem -, y hablaban constantemente sobre Patrick Swayze o Glenn Medeiros - muy del gusto de mi joven madre por la época... y ahora, porque sigue siendo fan a ultranza del Swayze -).
El planteamiento, adaptar al cine unos cromos caracterizados por su grosería y escatología, era tan descabellado que no se había probado nunca... y después sólo se atrevió Tim Burton adaptando Mars Attacks!, aunque con resultados superiores. Estos cromos/pegatinas aparecieron en 1985 de la mano de la firma Topps Company, especializada hasta entonces en cromos de béisbol. Llamados originalmente Garbage Pail Kids, eran la respuesta macabra y vomitiva de las empalagosas Muñecas Repollo (originalmente llamadas Cabbage Patch Kids), y consistían en mostrar a niños y niñas en actitudes repulsivas como cocinando sus propios ojos (y regurgitamientos...) o haciendo esculturas con mocos, llegando progresivamente a alcanzar un nivel abiertamente gore en el que los personajes eran fusilados o metidos en trituradoras. Ni que decir tiene que estos cromos marcaron profundamente mi psique infantil y contribuyeron notablemente a mi gradual acercamiento a lo terrorífico y oscuro, pero haciendo al mismo tiempo que me tomara todo esto del splatter y la escatología a pitorreo.

El grupo de mierda-niños que aparece en la peli.

Para desgracia de todos, muy poco, por no decir nada, de este elemento "trasgresor" (todo lo trasgresor que puede ser una serie de cromos que en nuestro país regalaban, repito, con la Super Pop de la época) quedó reflejado en una adaptación cinematográfica realizada con una aparente desgana que puede sacar de quicio a más de uno si tiene los bemoles de visionarla. Más bien al contrario, la intención final de la película es convertirse en la típica "feel-good-movie" para críos en la que descubrimos (¡oh, sorpresa!) que aunque seas un extraterrestre cabezón, guarro y cabroncete, también puedes llegar a ser una buena persona. Ojo a la frase que el mago les suelta a los muchachos: "La fealdad no está en el espejo, sino en la crueldad, en la maldad de espíritu, en la avaricia". Ooooh, saquen los pañuelos. Ya lo decía Manuel Summers: "To er mundo e güeno". Suerte que ni él mismo ni los muñecotes se lo creen en ningún momento, aunque finalmente el director sí que parezca creérselo y llevarlo a sus últimas consecuencias.
El argumento es sencillo, muy sencillo, y voy a intentar resumirlo con las menos palabras posibles: unos extraterrestres con forma de niños cerdos llegan a la tierra en un cubo de basura y son acogidos por un mago de pacotilla que, viendo que los mierda-niños no pueden traer nada bueno al mundo con esas pintas, los vuelve a meter en el cubo donde vinieron (en el que todos están apretujaos... Miedo me da pensar en el olor que podría haber allí dentro...). Allí duermen el sueño de los justos hasta que un niño que es explotado por el mago abre la tapa sin querer y los infectos ETs salen de nuevo a la luz. Como al chaval le gusta una chica que quiere ser diseñadora de moda y no sabe cómo impresionarla, la pandilla basura le ayudará a confeccionar una línea de ropa exclusiva con la que conquistará el corazón de ese putón verbenero que le saca unos años y que además le utiliza sin que se de cuenta. ¿Qué? ¡¿Cómo?! Sí, amigos, habéis leído bien, al guionista, productor y director del invento no se le ocurrió otra cosa mejor que meter a la pandilla en medio de una trama estúpida en la que los niños monstruosos se lucen más con la máquina de coser que con lo que nosotros como público desearíamos ver: más mocos, más pedos, más vómitos, más sangre. Bueno... algo de sangre, en realidad. Y no me he vuelto loco ni soy un depravado, pero es que esto se supone que es La Pandilla Basura, y no Jovenlechoso y los siete enanitos guarros del espacio exterior (porque es que encima hasta hay número musical con letra buenrollista y todo: "We can do anything by working with each other").


"¡Que te vas a quedar ciego, chaavaal...!"

Para colmo, todas las promesas que va proponiendo el argumento se van convirtiendo en decepciones para el espectador paciente: se describe a la pandilla basura como un mal terrible, comparando su recipiente con la Caja de Pandora, cuando lo único que hacen es robar unas cervezas, destrozar algún coche y armar jaleo en el cine (vamos, más o menos lo que está en la agenda para el "finde" de muchos adolescentes); y, finalmente, cuando los protagonistas van a un "centro especial" a rescatar supuestamente a otros de "su especie" (con lo que pensaba que vería a algún otro personaje de los cromos en pequeñas intervenciones) resulta que llegan tarde y ya se han deshecho de ellos... Fascinante, ejem. De todos modos, no penséis que soy tan estúpido como para esperar una buena película con este material de base. Ni falta que hacía. Me hubiera conformado con ver algo ligeramente más adulto, una adaptación más fiel al espíritu de los cromos y menos pensada para agradar a los niños. Finalmente lo que queda en la memoria es la sensación de haber visto una película desaprovechada en la que sólo se salvan algunas escenas inconexas y el sano cachondeo con el que uno puede verla. Eso sí, a solas. Vuestros amigos os dejarían de hablar si les obligáis a permanecer hora y media frente a ella.
PARA ESPELEÓLOGOS CINEMATOGRÁFICOS

Lo mejor: Haberla visto entera de una vez por todas, tras quedarme dormido cuando lo intenté hace años.
Lo peor: Descubrir el motivo por el que me quedé dormido.
Calificación: 2 / 10

EXTRAS

Video Highlights
EL TRÁILER:

__________

LOS TÍTULOS INICIALES:

__________

SECUENCIAS:

__________

LOS PERSONAJES DE LA PELI (en los cromos españoles, salvo los dos últimos):

__________

En otra ocasión, y por no ocupar más espacio, puedo presentaros mis cromos favoritos de la colección. Siempre que estéis interesados, claro. Mientras tanto, podéis hacer click aquí.