(Vendetta dal futuro / Hands of Steel. Italia, 1986 ) Director: Martin Dolman (Sergio Martino). Productor: Luciano Martino. Guión: Martin Dolman (Sergio Martino) Elizabeth Parker Jr. (Elisa Briganti), Ernesto Castaldi, Dardano Sacchetti, Saul Sasha, Lewis E. Ciannelli. Música: Claudio Simonetti. Fotografía: John McFerrand (Giancarlo Ferrando). Montaje: Alan Beugen (Eugenio Alabiso). Reparto: Daniel Greene, Janet Agren, Claudio Cassinelli, George Eastman, John Saxon, Amy Werba, Robert Ben, Pat Monti, Andrew Louis Coppola (Andrea Coppola), Donald O'Brien, Darwyn Swalve, Franco Fantasia, Deann Ricca.. Duración: 89 minutos.

He aquí otra de esas cintas con las que me quemaba las retinas de pequeño, de las que alquilaba una y otra vez en el videoclub (en esos tiempos en los que el copieteo era una cosa bastante engorrosa y sólo al alcance de unos pocos privilegiados: los que tuvieran un par de buenos vídeos con un autotracking potente y un euroconector en condiciones...) y que siempre he querido recuperar sin importarme que, muy posiblemente, el reencuentro supondría una decepción que acabaría con el mito que había formado en mi memoria en torno no ya a la película en sí, sino hacia el mismo título que adornaba la carátula española del vhs.

Cuando mis ojos se cruzaban con este tipo de carátulas en las estanterías de los videoclubs, las 200 pesetas saltaban solas de mi bolsillo y se lanzaban encima del mostrador sin ningún tipo de piedad...

De entrada, lo que más sorprende es que la película fuera editada nada más y nada menos que por CBS/FOX Vídeo, en lugar de haber sido lanzada por Opalo Films, Chock Vídeo o alguna de estas marcas fugaces que con tantas joyitas ensuciaron los cabezales de nuestros vídeos durante un tiempo. Así que es de suponer que, en su época, esta Destroyer fuera considerada como una película algo mejor que algunas de sus coetáneas exploits italianas, ya que las lengüetas marrones de las carcasas de la Fox siempre tenían mejor presencia y mayor "prestigio" que las aburridas cintas negras de toda la vida (y más todavía que las rojas, amarillas o verdes que usaban videográficas marginales, quizá para suavizar un poco el impacto de las mierdas que te ibas a encontrar al darle al play...), aunque lo mismo esto no es más que una paranoia absurda que tenía yo montada en mi cabecita de entonces y que ha permanecido intacta con los años en algún rincón de mi memoria cinéfaga.

Antes de entrar en materia, hablemos un poco del título. Esto y lo de los seudónimos es algo casi inevitable cuando uno se pone a escribir sobre una película italiana de género de los 60, 70 y 80, ya que durante tres décadas (y seguramente más) muchos cineastas italianos intentaban hacer pasar sus películas por productos norteamericanos con la intención de captar a un mayor público internacional. Pillaban unos cuantos actores agloparlantes en horas bajas y algunas estrellas locales con don de lenguas, los mandaban al primer pueblucho que pudieran hacer pasar por algún lugar perdido de los States (a veces incluso, si el presupuesto era el suficiente, se marchaban a rodar in situ) y les ponían nombres que hicieran pensar que los personajes habían nacido en el mismísimo Texas. Empeño inútil, empero, si en los créditos leías la palabra "Roma" varias veces y algunos técnicos seguían usando sus nombres nativos que no dejaban rastro de duda sobre el origen mediterráneo del producto. En este caso ese tal Martin Dolman que se sienta en la silla de director no es otro que Sergio Martino, responsable de un buen puñado de sexploitations, spaghettis, gores y actioners chusqueros como podéis comprobar haciendo click aquí. Y dicho sea esto con todo el cariño cinéfago del mundo, por si había alguna duda. En cuanto al título, que me pierdo, en España la conocimos con el rimbombante y bilingüe nombre de Destroyer - Brazo de Acero, pero el original italiano es Vendetta dal futuro (supongo que no hace falta traducir, entre otras cosas porque no sé italiano y el significado parece demasiado evidente). No obstante, la copia editada aquí llevaba por título original Hands of Steel, siendo también conocida en Reino Unido como Fists of Steel, en Francia como Atomic Cyborg (¡toma ya!) y en Malasia, atención, Return of the Terminator (casi nada...). Por una vez y sin que sirva de precedente (¡qué frase más tópica, por Crom!), me quedo con el título castellano...


"Como me vuelvas a llamar Mel Gibson te reviento la puta cabeza..."

En cuanto comienza la peli me encuentro con algo inesperado: en lugar de unos créditos a ritmo de frenético techno-pop de la época, me encuentro con unas deprimentes imágenes de escenarios decadentes y vagabundos perdidos, acompañadas por una música calmada y elegante salida de las manos del gran Claudio Simonetti (su música para Rojo Oscuro o Suspiria junto a los Goblin son para cagarse encima, por citar sólo un par de sus títulos más emblemáticos). Una voz en off nos pone en situación: estamos en 1997 (con lo cual lo de "película futurista" vista desde hoy se va al garete) y las ciudades son pútridos contenedores de basura, hay zonas donde cae lluvia ácida y un revolucionario ecologista tiene planes para acabar con la contaminación (pobre ingenuo...). Pero las multinacionales no están dispuestas a consentir que las ideas de este grano en el culo calen hondo en la población, así que deciden contratar a alguien para matarlo. El elegido es Paco Queruak (sí, sí, habéis leído bien: ¡el héroe se llama Paco! En el doblaje intentan hacernos creer que su nombre es Peter, pero luego veréis la prueba de que no me equivoco), un tipo que ha sido reconstruido cibernéticamente para convertirlo en una máquina de matar sin conciencia, pero que en el último momento sufre un flashazo de su parte humana que le dice que lo que va a hacer está mal y tiene que evitarlo. Así que sin haber cumplido del todo su misión se marcha al campo (donde la contaminación no parece un problema tan alarmante), se liga a la dueña buenorra de un bar (la preciosa Janet Agren), se enfrenta a camioneros amantes de los pulsos (liderados por George Eastman) e intenta sobrevivir al asedio de los que le utilizaron como arma y que andan insatisfechos con su trabajo (John Saxon y Claudio Cassinelli, quien murió durante el rodaje tras estrellarse el helicóptero donde volaba... o eso he leído).

En el montaje de la edición española intentaron ocultar este plano con un corte fugaz. Suerte que mis rápidos ojos captaron la imagen y descubrieron el pastel: el héroe no se llama Peter, sino Paco. Ya lo decían en la IMDb, pero no me fiaba...

¿Alguien ha visto la película Solo - El Destructor? ¿Recordáis Soldado Universal? Pues algo así os vais a encontrar en Destroyer, sólo que con el buen regusto de la entrañable explotación italiana recorriendo cada minuto de metraje. Desde luego, no es un plato a gusto de todos: aquellos que sean incapaces de poner su sensibilidad cinéfaga más benevolente y freak por encima del estricto (y a veces aburrido) análisis cinematográfico serio, seguramente no verán aquí más que una serie B del montón con la que lo único que se puede hacer es perder el tiempo. No obstante, los que vais a disfrutar con Destroyer sabéis quiénes sois y por qué no hace falta defender esta película o ponerle una nota alta para saber que vais a pasar un buen rato. Vais a ver escenas que os recordarán a Terminator, a Mad Max y a Yo, el halcón, y no sólo no os quejaréis sino que gozaréis con ello. Siendo duros podríamos decir que la trama no avanza, y que una vez que Queruak se traslada al bar de carretera sólo podemos entretenernos con los pulsos y el puteo constante que el protagonista tiene con el personaje de George Eastman, con la aparición de una cyborg/replicante con ganas de marcha y poco más. Habría que decir que Daniel Greene (actor al que comparaban con Mel Gibson físicamente, aunque a mí nunca se me pareció demasiado, y que se paseó por las series Dinastia, El Equipo-A, Remington Steele, además de coprotagonizar la peli de Elvira y ser habitual de los Hermanos Farrelly) tiene la misma expresividad que un cadàver. Que hay pocas escenas de acción (aunque las que hay son decentes, especialmente el pre-clímax final en el puente). Y más cosas malas. Pero en conjunto, y como ya dije de Robowar y Kung Fu Kids, uno disfruta del invento añorando viejos tiempos en los que ver películas era más fácil, en los que uno no sentía la necesidad de observarlo todo con lupa para sacarle defectos, en los que divertirse durante hora y media era todo lo que pedíamos cuando apretábamos el botón de play. Es decir, que el interés de Destroyer está más en la actitud de cada uno como espectador que en el propio largometraje. Como diría Jesús Vázquez: "Allá tú".

PARA NOSTÁLGICOS DE LOS BATIBURRILLOS ITALIANOS


Lo mejor: La cantidad de buenos recuerdos que te puede traer.
Lo peor: Que ya no pasen pelis así por la tele.
Nota: 5/10

Aquí os dejo algunos highlights de la función:











Y, recuperando una vieja tradición de Natural High... LA CHICA DE LA PELI:

Vaaale, hay truco: esta foto de Janet Agren no es de Destroyer. Pero a que no os importa...