Defensa (Deliverance)

(Deliverance. USA, 1972) Director: John Boorman. Productor: John Boorman. Guión: James Dickey, basado en su propia novela. Música: Steve Mandel. Fotografía: Vilmos Zsigmond. Montaje: Tom Priestly. Reparto: Jon Voight, Burt Reynolds, Ned Beatty, Ronny Cox, Ed Ramey, Seamon Glass, Randall Deal, Bill McKinney, Herbert "Cowboy" Coward, Lewis Crone, Ken Keener, Johnny Popwell, John Fowler, Billy Redden. Duración: 105 minutos.

Las primeras imágenes de Deliverance, una tranquila panorámica que recorre el curso de un sereno río, son acompañadas por las voces en off de los protagonistas de la historia, inmersos en una pacífica discusión sobre cómo el avance tecnológico está acabando con la naturaleza, con el paisaje. Una idea de pureza y simplicidad que transmite la película de Boorman durante todo su metraje, una calma aparente que finalmente estallará en una espiral de violencia y supervivencia que no deja indiferente al espectador y que convirtió a este film en un taquillazo en el momento de su estreno, además de ser una obra fundacional que ha sido plagiada hasta la extenuación y que hoy es considerada uno de los clásicos del Hollywood moderno (si por "moderno" aceptamos un producto con más de 30 años de antigüedad).
Cuatro amigos procedentes de Atlanta deciden pasar un fin de semana lleno de aventura y riesgo, descendiendo en canoa por un río que pronto va a ser convertido en un gran lago tras la apertura de una presa que también inundará a un pueblo cercano. Los habitantes de este pueblucho están siendo desalojados, pero aún quedan allí algunos miembros perdidos que se niegan a dejar sus tierras y que no ven con buenos ojos a los invasores urbanitas. Esto, que hoy puede sonar a demasiado trillado, constituyó toda una novedad y hoy se considera a Deliverance como uno de los primeros ejemplos cinematográficos de la eterna lucha entre el hombre del progreso y el de los valores arcaicos, entre la era de la tecnología y la América profunda. Y aquí puede estar el problema para el público de hoy, sobre todo si se enfrentan por primera vez en su vida a la cinta de Boorman (de quien adoraba La selva esmeralda cuando era un crío, una película que rescataba algunas premisas de Deliverance, pero vistas desde una visión algo más amable). Pero el que haya sido un modelo imitado posteriormente no debería empañarnos la visión e impedirnos reconocer los valores que presentaba esta magnífica obra de culto.
Podríamos empezar hablando de la que posiblemente sea la secuencia más famosa, conocida como "Dueling Banjos" y consistente en el único conato de entendimiento entre los tipos de ciudad y los habitantes del pueblo perdido en medio del bosque: a través de la música, ambas caras de la moneda llegan a una agradable comunión con matices casi catárquicos, aunque unos minutos después descubriremos que no ha significado lo mismo para personaje interpretado por un novel Ronny Cox que para el joven deforme encarnado por Billy Redden (una curiosidad, en realidad las manos que tocan el banjo no son las suyas, sino del músico que estaba escondido detrás de él). Y cuando el espectador presencia ese desprecio que el taciturno muchacho desprende hacia su partenaire musical (y no me refiero a su primera vuelta de cara, sino a la escena en la que el chico mira a los excursionistas de manera despectiva desde un puente), comienza a sospechar que algo oscuro se cierne alrededor de los protagonistas, que las aguas del río se volverán cada vez más turbias y que la naturaleza no será el único elemento al que los cuatro amigos se tendrán que enfrentar.

Pero Boorman (como hiciera Peckinpah en la estupenda Perros de paja) se toma su tiempo para presentarnos a sus personajes y dejarnos ver de qué pie cojea cada uno, mostrándonos actitudes que de algún modo nos adelantan cómo se enfrentarán a la violencia que les azotará después: Ed (Jon Voight) es el más equilibrado del grupo, el punto de unión de los cuatro excursionistas, pero es incapaz de disparara a un animal; Lewis (un sorprendente Burt Reynolds) es el típico pecholobo que tiene la necesidad incesante de demostrar que sus pelotas son del tamaño del Estado de Texas, pero al mismo tiempo es un naturista convencido y el motor que da fuerza al grupo; Bobby (Ned Beatty), a quien llaman "Gordi", algo bromista y dicharachero, es quien sufrirá el acto detonante de la violencia en el filme, (y que no lea esto quien quiera sorprenderse a mitad de metraje) nada menos que la humillación y posterior violación por parte de un par de montañeros con muy mala uva; finalmente está Drew (Ronny Cox), el aparentemente más inocente del equipo, y quien tampoco sale bien parado de la aventura.
Y es a partir de ese punto de inflexión en el guión que la película deja de lado cualquier atisbo de complacencia hacia el espectador o hacia los personajes. Si hasta entonces se transmitía cierta positividad en escenas como la citada del banjo y la guitarra, el descenso en canoa (en la que, todo hay que decirlo, el sombrero de Ronny Cox aparece y desaparece como por arte de magia de un plano a otro) o la acampada nocturna, después de la secuencia de sodomización todo se torna oscuro, sucio, incómodo. Los protagonistas tienen que afrontar las consecuencias del acto de defensa que han llevado a cabo, lo que provocará inevitables disputas entre ellos, además de intentar sobrevivir a un entorno hostil del peor modo posible: heridos, perdidos y con la sombra de la amenaza sobre sus cabezas. En este sentido, Boorman maneja la situación de manera impecable: a pesar de que no estemos seguros de que uno de los habitantes del pueblo esté constantemente detrás de los protagonistas, la planificación nos hace pensar que hay alguien mirando detrás de un árbol, escondido detrás de las rocas y esperando su oportunidad para atacar (algo que luego veríamos también, por ejemplo, en Viernes 13). Una sensación de agobio constante que beneficia sobremanera a la película, y que se convierte en uno de sus grandes logros.
Estuvo nominada a 3 Oscars en 1973: Mejor director (John Boorman), Mejor montaje (Tom Priestley) y Mejor película. Pero, lamentablemente para Boorman, aquel fue el año de El Padrino y Cabaret, así que se fue de vacío. No obstante, Deliverance es una de esas cintas que son recomendadas por el público, que pasan a la historia sin la necesidad de recolectar premios y que suponen un punto de inflexión en el género al que se adscriben. Después de Deliverance vendrían La Presa, Las colinas tienen ojos, Escóndete y tiembla y un largo etcétera, pero siempre es bueno echar la vista hacia atrás y rescatar los orígenes.
LO MEJOR: La angustia progresiva que se adueña del espectador.
LO PEOR: Un epílogo algo más estirado de lo que creo necesario.
VALORACIÓN: 8/10
Tráiler de la película:
Escena Dueling Banjos:













The Big Kahuna dijo
Muy acertada la comparación con LAS COLINAS TIENEN OJOS o AMERICAN GOTHIC. En el fondo, sin ser una peli genuina de terror, DELIVERANCE puede pertenecer a ese subgénero terrorífico del "middle-class american" que se ve atrapado en mitad de la inmensidad de la naturaleza de la América profunda, teniendo que lidiar con alguna amenaza acojonante. Una peli estupenda, qué duda cabe...
25 Junio 2006 | 04:17 PM