Viernes 13

(Friday the 13th. EEUU, 1980) Director: Sean S. Cunningham. Productor: Sean S. Cunningham. Productor Asociado: Stephen Miner. Productor Ejecutivo: Alvin Geiler. Guión: Victor Miller. Música: Harry Manfredini. Fotografía: Barry Abrams. Montaje: Bill Freda. Reparto: Betsy Palmer, Adrienne King, Harry Crosby, Laurie Bartham, Jeannine Taylor, Kevin Bacon, Mark Nelson, Robbi Morgan, Peter Brouwer. Duración: 91 minutos.

En 1978, La Noche de Halloween de John Carpenter, una pequeña producción independiente de terror, arrasó en las taquillas de los Estados Unidos y sentó las bases de un tipo de cine muy de los 80 basado en la eliminación sistemática de un puñado de jóvenes a manos de un desquiciado (normalmente, con máscara o bajo identidad oculta). Unos años antes, en Italia, el maestro Mario Bava daba uno de sus últimos coletazos con Bahía de Sangre (1971), un irregular pero interesante giallo de ambientación campestre en el que un psicópata con guantes negros de cuero daba buena cuenta de quienes se acercaban a su territorio. El guionista Victor Miller, apropiándose de los mejores hallazgos de ambas cintas (la sensación de acoso permanente y asfixiante de la obra de Carpenter, la explicitud y ambientación de la de Bava), aunque él sólo reconoce inspirarse en Halloween, escribió una historia sencilla y directa que funcionó a las mil maravillas y con la que se aseguró una pensión vitalicia a base de los derechos de uno de los personajes: Jason Voorhees (y con mucho de suerte, ya que el Jason que se hizo famoso poco tiene que ver con el que aparece en esta primera parte de la serie).

Miller no se corta a la hora de hablar de la relación de Viernes 13 con Halloween ni de los elementos que "tomó prestados": la elección de una fecha concreta y cargada de significado como título y punto de partida, un prólogo ambientado en el pasado en el que ocurre una tragedia (en este caso, el asesinato de dos monitores del campamento de verano de Crystal Lake, aunque luego sabremos que éste no es el leit-motiv de la trama sino la primera de sus consecuencias...), un salto temporal de décadas en la que se sitúa el grueso de la trama, un grupo de personajes adolescentes con las hormonas revueltas (¿acaso existe algun@ que no sea así?), la figura de un asesino que acecha constantemente en la oscuridad y que ataca a los protagonistas cuando se quedan solos (¡cobarde!), el enfrentamiento final de la única superviviente del grupo (la, aparentemente, más casta de tod@s ell@s...) y un final abierto por lo que pueda pasar...
Son todos elementos que hemos visto una y otra vez repetidos hasta la saciedad, y que hoy pueden parecer tópicos sin gracia. Pero este esquema arrasó en el caso ambas películas (Halloween y Viernes 13) y tenemos que olvidarnos de todo lo que vino después (secuelas, imitaciones y derivaciones bastardas) a la hora de valorarlas en su justa medida.


Para empezar, tengo que admitir que el reencuentro con este clásico moderno ha supuesto una alegría para un servidor. Tras años en los que no he podido revisarla (la costrosa cinta de vídeo en la que la tenía grabada no estaba para muchos visionados...) y después de haber visto decenas de veces algunas de sus secuelas (especialmente las entregas 4 y 5 de la saga), conseguir el inicio de la serie en DVD por un precio irrisorio (si os lo digo no lo creeis) ha sido la ocasión perfecta para re-descubrir un largometraje que tenía menos fresco en la memoria de lo que creía. Lo que más me ha sorprendido es que está dirigida de un modo diabólicamente astuto y efectivo: Sean S. Cunningham (que firmó otras entrañables cintas ochenteras como Un extraño está mirando, La gran revancha o Profundidad Seis, además de producir La última casa a la izquierda y la saga House) nos adentra en un ambiente de pesadilla, en la soledad del bosque, con noche cerrada, lluvia y tormenta, con la civilización a kilómetros y sin posibilidad de contactar con ella... Y en ese contexto, una figura misteriosa que sólo vemos en plano subjetivo (con lo cual consigue una "molesta" identificación con el asesino más que con sus víctimas) divisa a sus presas agazapado entre arbustos o árboles, espía por las ventanas y ataca de manera rotunda y expeditiva. Con esta planificación (que hasta incluye algún plano-secuencia, como aquel en el que la protagonista intenta atrincherarse en el interior de una cabaña) la parte de suspense está servida y llega a ser incluso más intrigante de lo que recordaba. No voy a decir que me mordiera las uñas o que el miedo me paralizara, pero comparado con el resto de la saga, este primer Viernes 13 guarda aún un apreciable intento por crear inquietud en el espectador a través de su puesta en escena, lo cual no es poco.

Pero luego está lo que, seguramente, más peso tuvo en el éxito del filme: los creíbles y espectaculares trucajes y efectos de maquillaje del siempre reverenciable Tom Savini. Capaz de mostrar en primer plano una garganta abierta por un cuchillo o una decapitación con hacha y alevosía, su participación en Viernes 13 fue definitiva y aportó a la película el grado justo de gore para hacer saltar de emoción a algunos en las butacas y hacer gritar de espanto a otros (y siempre dentro de unos parámetros comerciales y nada auto-excluyentes). Esta mezcla de suspense contenido y muertes explícitas se convierte en el mejor regalo para el fan del terror teenager de la época, y hace que Viernes 13 siga siendo una película plenamente disfrutable a pesar de los 26 años que han pasado desde su estreno. Todos sabemos ya que aquí apenas sale Jason (aunque es quien mueve a su madre a ejecutar su venganza), que está un jovencísimo Kevin Bacon y que no vamos a encontrar personajes profundos ni frases antológicas (aunque a mí ese "Mátale, mamá, mátale" me sigue poniendo los pelos de punta), pero tendríamos que olvidarnos de todo lo que sabemos ya sobre Viernes 13 e intentar verla de nuevo como si fuera la primera vez. Además, por mucho que me conozca el susto final de memoria, nunca deja de sobresaltarme...

Para los que quieran redescubrir un clásico moderno y comprobar que ha envejecido dignamente.
Lo mejor: La combinación de suspense y sangre en su justa medida. La inolvidable y terrorífica banda sonora.
Lo peor: Que el fan más freak de Jason Voorhees la infravalore.
8/10


Y con esto se aclaran todas las dudas sobre cómo se escribe el apellido de Jason. Amigo Snake, para que veas que a veces los de ese buscador también se equivocan...













Stan dijo
Que buenos ratos he pasado viendo peliculas de terror como ésta... Hubo una época en que las pasaban muchísimo por televisión, y podías esperar cada semana tu ración de Freddy, Jason y Myers. Ya sabemos que no es el mejor cine posible (me refiero a la multitud de secuelas) pero a veces es justo lo que me apetece ver.
Al leer tu artículo he caido en que es cierto que hace un montón que no veo la primera parte... a ver si la pillo por algún videoclub, y disfruto volviendo al campamento que me estremecia (o hacía reir, segun los casos) en mi "dulce" infancia jejejeje
Por cierto, aun no he visto Jason X, pero por lo que he oído mejor que siga así ¿no?
5 Mayo 2006 | 11:22 PM