Doble Impacto

(Double Impact. USA, 1991) Director: Sheldon Lettich. Productores: Ashok Amritraj, Jean-Claude Van Damme. Productores ejecutivos: Moshe Diamant, Charles Layton. Guión: Sheldon Lettich, Jean-Claude Van Damme. Música: Arthur Kempel. Fotografía: Richard Kline. Montaje: Mark Conte. Reparto: Jean-Claude Van Damme, Geoffrey Lewis, Alan Scarfe, Bolo Yeung, Philip Chan, Alonna Shaw, Corinna Everson, Kamel Krifa, John Sham, Peter Malota . Duración: 105 minutos.

Antes de ver Doble Impacto no era fan de Jean-Claude Van Damme. Había visto Retroceder nunca, rendirse jamás, donde hacía de malo, y me caía mal. Cyborg me pareció aburrida (ironías de la vida, hoy es de mis favoritas). Contacto Sangriento me gustó, sin más. Pero fue ver Doble Impacto en los inicios de Canal + y quedé enganchado a Van Damme de por vida (o, al menos, eso pienso ahora, ya que sigo viendo todas sus películas 15 años después). Después de aquella sesión en casa de mi abuelo (Q.E.P.D.) repetí todas las veces que pude en cada reposición y, poco después, me compré la película en VHS y recuperé las que no había visto del actor y que había filmado antes que esta. Así que si frecuentemente hablo de Van Damme en este blog (que no es otra cosa más que el reflejo de mis obsesiones) tenéis que agradecérselo (o echarle la culpa, dependiendo de vuestro grado de simpatía hacia el belga) a la cinta de la que vamos a hablar a continuación.
El principal gancho de Doble Impacto es evidente: ver a Van Damme por partida doble (algo que luego se repetiría de diferentes maneras en su filmografía), interpretando a dos hermanos gemelos que tienen que vengar el asesinato de sus padres, que se produjo cuando ellos contaban con sólo 6 meses.
Uno, Chad, es criado entre Francia y Los Angeles, regenta un gimnasio en el que enseña aerobic y karate y disfruta de una vida cómoda con el mejor amigo de sus padres, Frank (Geoffrey Lewis), quien ha cuidado de él desde que ocurrió la tragedia. El otro, Alex, quedó al cargo de su criada y ésta le llevó a un orfanato de Hong Kong , tras lo cual ha tenido que sobrevivir en las calles a base de trapicheos con las tríadas, sin saber que uno de los hombres con los que trata es responsable directo del asesinato de sus progenitores, junto al jefe de su novia. No es el único secreto: ambos, tanto Chad como Alex, desconocen que tuvieran un hermano gemelo y, tras años de investigaciones, Frank consigue reunirlos y convencerles de que ya es hora de reclamar lo que les pertenece y que les fue arrebatado, no sólo vengar a sus padres, sino el control del túnel por el que se quedaron huérfanos. Se puede acusar de facilona la recreación que Jean-Claude Van Damme hace de los dos protagonistas:
Chad va bien peinado, lleva pantalones rosas y ropa interior de seda, es amable y algo inocente; Alex va vestido con tonos oscuros, con el pelo engominado hacia atrás, barba de tres días y un puro en la boca, es rudo y arisco y le pega a la bebida. Es como si el Frank Dux de Contacto Sangriento y el Andrei de Black Eagle compartieran lazos de sangre y se vieran forzados a formar una violenta alianza. Pero, al mismo tiempo, es encomiable el esfuerzo que lleva a cabo por involucrarse en varios aspectos de la cinta, escribiendo el guión, produciendo, coreografiando las escenas de lucha y apareciendo en casi cada fotograma de los 105 minutos gracias a su doble papel ante las cámaras.

No es difícil apreciar el punto de inspiración que siguieron Van Damme y Sheldon Lettich a la hora de escribir el guión: aunque aquí no son siameses, estos gemelos vengadores se convierten en una versión actualizada de Los Hermanos Corsos de Alejandro Dumas, cambiando el París de las capas y las espadas por el Hong Kong de las pistolas a dos manos y las artes marciales. En este sentido, es muy notable la influencia de John Woo, de quien Sheldon Lettich reconoce haber visto varias veces The Killer o A better tomorrow durante la preproducción de Doble Impacto en Hong Kong. Y vaya si se nota: el tiroteo que se produce a mitad de metraje, en el que vemos al personaje de Alex disparando a dos manos y rodando por el suelo como si estuviera poseído por Chow Yun-fat, es un remedo eficaz de los estilemas característicos del Heroic Bloodshed, de los que toma no pocos rasgos puramente estéticos. Esto supuso toda una novedad en la carrera de Van Damme, ya que le permitía por vez primera enfrentarse a una historia que, además de utilizar las artes marciales en los momentos cumbre, posee escenas de acción balística que la convierten en un espectáculo más completo y complejo que los que había protagonizado hasta la fecha. Ya no se trata de un torneo o de enfrentarse a los malos a base de patadas, ahora también entran en juego las pistolas, ametralladoras y hasta explosivos.
Un juguete más caro y vistoso con el que divertirse. Y además, volvemos a lo de antes, por partida doble: si Alex prefiere el estilo Hong Kong, Chad prefiere disparar desde lejos con su ametralladora, lo cual provoca que cada secuencia de acción tenga dos variantes complementarias.
Es como jugar al Dragonninja o al Double Dragon, sólo que aquí los dos personajes que puedes elegir sí que tienen características diferentes más allá del color de sus pantalones (no obstante, a medida que se acerca el clímax final esas diferencias se van haciendo más borrosas y se terminan por confundir ambos caracteres).


Pero, por supuesto, también hay peleas, y de las buenas. A destacar concretamente dos: el enfrentamiento entre Alex y el esbirro de las espuelas (interpretado por el amigo, y habitual en las películas de Van Damme, Peter Malota) y el momento en que Chad se enfrenta por segunda vez a Moon (el siempre imponente Bolo Yeung, al que ya vimos en Operación Dragón y Contacto Sangriento, entre otras muchas). Uno de los aspectos que elevan a Doble Impacto por encima de la media si lo comparamos a otras cintas del género es la calidad de su fotografía (y esto no soy el primero que lo dice), algo que se pone de manifiesto precisamente en estas dos escenas de acción. En primer lugar, tenemos a Van Damme y Peter Malota peleando en la oscuridad, iluminados únicamente por una suave luz azul que da volumen a sus cuerpos en momentos muy determinados, pero que nos permite seguir la (breve) lucha con toda claridad. Por otro lado, el enfrentamiento de Chad contra Moon es el más espectacular de toda la cinta, muy del estilo Van Damme, exhibicionista y con numerosos planos a cámara lenta, utiliza elementos del entorno y sólo tiene la pega (otra vez) de que se hace corta. También hay pelea entre los dos hermanos, lo cual supone, como siempre en estos casos, un elaborado trabajo de montaje y dirección para que no se note demasiado cuál es el Van Damme verdadero y cuál su doble (y que normalmente se consigue sólo a medias...). ¿El motivo de esta pelea? Una escena que el protagonista insistió en meter en el guión: Alex, en un ataque de celos descontrolado regado con alcohol, imagina a Chad haciendo el amor con Danielle (Alonna Shaw), su chica. Y si Van Damme insistió en introducir la escena fue por dos motivos claros: provocar el enfrentamiento físico entre su otro yo, y exhibir su cuerpo al darse cuenta de que cada vez que enseñaba el trasero media platea suspiraba (hay un plano en el gimnasio, casi al comienzo de la película, en el que su culo domina el cuadro prácticamente, para alegría de sus fans más calenturient@s).






Hay más detalles caprichosos de guión que ponen en evidencia la coherencia narrativa de la cinta (y no hablo del inevitable momento en que Van Damme grita "¡Noooooooooo!"): veamos, si a Alex le abandona su nodriza en un orfanato sin dejar ninguna nota (que sepamos), ¿por qué sabe que se llama Alex, si sólo tiene 6 meses cuando ingresa allí? ¿Quién le ha dicho que se llama Alex, si no vuelve a tener contacto con ningún conocido hasta que Frank le reencuentra 25 años después? Y luego, otra cosa, ¿por qué reconoce Chad la caja de puros que Raymond Zhang (uno de los malos, interpretado por Philip Chan) le robó a su padre? Vale que en ella figuran las iniciales de su progenitor, pero eso podría significar cualquier cosa y no justifica que el personaje lo relacione de inmediato.
No obstante, esto es una cinta de acción y como tal no decepciona, que es lo importante. Además, pertenece a ese grupo de películas del belga que pueden ser disfrutadas sin ser especialmente su mayor admirador, como las ya comentadas en este blog Soldado Universal y Justa Venganza.

Para recordar el buen cine de acción de los 90.
Lo mejor: Su respetuoso acercamiento a los parámetros del cine de acción de Hong Kong (con mucha menos violencia, eso sí).
Lo peor: Que casi nadie se acuerde de ella.
7/10













kalimero dijo
Eyyyyyyyy, yo si que me acuerdo!!!! Mi peli preferida del mastuerzo belga junto con Soldado Universal.
Pd: me mola bastante tu blog, es muy ameno. Enhorabuena!!!
Saludos.
15 Abril 2006 | 02:25 PM