Seguro que más de uno recuerda cómo las estanterías de los videoclubs de barrio de los 80/90 se llenaban de básicamente cinco géneros: el spaghetti-western, las comedias cafres italianas, las pelis apocalípticas tipo Mad Max, las de ninja de colorines y las de kung fu chusqueras. Si el vídeoclub tenía algo más de categoría también te podías encontrar alguna cinta de la Cannon como El guerrero americano o Masters del universo. Y la señal para reconocer a un videoclub importante es que tuvieran cintas de la Universal, de la Warner, etc., de las que valían 2995 pesetas si las comprabas en la añorada Vídeo-Guía (algún día debería escanear algunas páginas de las más antiguas que conservo, del año 91 en adelante...).

El típico menú equilibrado y nutritivo para los cinéfagos de entonces...

Pero volvamos a los videoclubs más casposos, los que te podías encontrar en la calleja más perdida de tu pueblo, los que acababan cerrando y vendían las cintas a precio de alquiler para deshacerse de ellas (con lo que se montaban unas peregrinaciones en masa hacia el local correspondiente nada más salir del colegio, a ver qué podías pillar con las 300 pelas que tenías ahorradas).
Mis favoritas de entonces, las que deboraba con ahinco, eran las pelis de artes marciales protagonizadas por niños. Supongo que en mis sueños quería ser chino y saber kung-fu, pero como ninguna de las dos cosas podía ser, acabé conformándome con tragarme una y otra vez las cintas de los Kung-Fu Kids, los Lucky Seven y los Ninja Kids.
Vayamos por partes.

LOS KUNG FU KIDS:
Los más molones, los primeros que conocí y a los que sigo adorando en mis tardes más nostálgicas. De pequeño me resultaba tan fácil escribir sus nombres como el de cualquier actor americano: Chen Sun Yun, Yen Chin Kwok y Cho Ha Foo. Trataba sobre tres hermanos (dos que sabían luchar bien y el típico gordito que acababa con los malos a pedos y cabezazos) que vivían en la montaña con su abuelo, que les enseñaba kung fu y los utilizaba como esclavos para que le hicieran las tareas domésticas. Un buen día dejan escapar al pajarito de su abuelo y se marchan a la ciudad a buscarlo. Ahí se produce una mezcla de El furor del dragón con La ciudad no es para mí en la que los chavales se lían a hostias con todo dios, demostrando que más vale maña que fuerza y que, aunque seas un renacuajo que no levantas más de 1'20 metros del suelo, si te entrenas duro día a día y dejas que tu abuelo te maltrate, puedes llegar a derribar a tipos que te triplican en altura, peso y número.
Buscar información fiable en internet sobre esta saga es tan poco fiable como una silla de cartulina. Pero según mis recuerdos, la serie constaría de los siguientes títulos (cronológicamente):

1. Kung Fu Kids (1986)
2. ¡Al ataque Kung Fu Kids! (1986)
3. El regreso de los Kung Fu Kids (1987)
4. Más fuerte, Kung Fu Kids (1987)
5. La última aventura de los Kung Fu Kids (1988)
6. Los Kung Fu Kids en Vietnam (1989)

Como veis, los títulos se los ponían de un modo totalmente arbitrario, aunque son fáciles de seguir porque en los títulos de crédito siempre ponían "The Kung-Fu Kids part II" o "The Kung-Fu Kids part III", etc.
Sobre esta saga hablaré más adelante, ya que me gustaría dedicarle una reseña a cada título. De momento tengo sólo 3 que pueda revisar (las partes 2, 3 y 6), así que perdonadme si cuando llegue el momento las reseño al modo George Lucas, es decir, empezando por donde me salga de las narices.

No obstante, ahí os dejo algunas carátulas:

Hay que decir también que estas son de la saga "oficial". Porque a raíz de su éxito surgieron un montón de imitadores que, en la mayoría de las ocasiones, o bien eran antiguas producciones subterráneas retituladas para la ocasión, o nuevos largometrajes en los que el carisma de los tres Kung Fu Kids originales era sustituído por un mayor número de infantes peleones. Como ejemplo:

Ésta la sacaron luego en una macro-edición-de-coleccionista: venía grabada en una misma cinta con dibujos de Porky, del Pato Lucas y de... ¡Superman!

Pero había otros que sí molaban...
LOS LUCKY SEVEN

Estos nos llegaron a los videoclubs más o menos al mismo tiempo que los Kung Fu Kids, y tenían la peculiaridad de que los protagonistas eran siete y cada uno poseía unas características especiales: el ninja, el boxeador, la experta en Kendo, el patinador, etc. Además, dos de ellos eran chicas, con lo cual Lucky Seven les resultaban más simpáticos a las niñas de la escuela que los Kung Fu Kids.

Apenas recuerdo nada de esta película, pero si le dais al play en la ventana que sigue a continuación, podréis ver los títulos de crédito iniciales. Una reliquia:

A pesar de todo, la cosa debió funcionar peor que los Kung Fu Kids, porque sólo salieron (que yo sepa) dos partes...

¿Pero no eran siete? Ay... las cosillas del fullscreen...

Y esto nos lleva a los últimos de la lista...
LOS NINJA KIDS
Película filipina producida por Cirio H. Santiago (casi nada) y dirigida por Pablo Santiago (debían ser familia...), de 1986 según el IMDb, y protagonizada por siete adolescentes que se convierten en ninjas blancos por arte de magia. Sin duda la peor de todas y la más oscura. Pero no oscura en el sentido de tenebrosa, sino de desconocida, cutre y bizarra. Además, los niños aquí no son tan niños (reflejan pulsiones sexuales y hablan de la música de los Tears for Fears) y ni siquiera tengo constancia de que saliera en vídeo... Aunque supongo que sí, porque sólo la vi en el programa (mítico ya) de Cinturón Negro, con Coral Bistuer en esos gloriosos tiempos de Antena 3 cuando todos los jueves por la noche tenías asegurada una buena ración de patadas directamente traídas de los videoclubes más infectos, ¡y sin tener que salir de casa para alquilarla!. Aquellos sí que eran programadores en condiciones y no los de ahora...
No he podido conseguir ni la carátula (a saber con qué títulos se ha debido distribuir a lo largo y ancho del planeta), pero sí algunas imágenes dentro del vídeo que podéis ver a continuación:

Ojo a los efectos especiales. Y... sí, Ninja Kids es la cutre de todas las que salen en el montaje...

Si alguien tiene material de este tipo que me lo haga saber. Por mi parte, ya estoy en negociaciones con el responsable de Webmovies para hacer intercambios beneficiosos para ambas partes.
No pararé hasta tenerlas todas en DVD... (sí, lo sé, suena enfermizo, ¿pero qué le voy a hacer?)