The Master

(Long xing tian xia. Hong Kong, 1989)
Director: Tsui Hark.Las artes
Productor: Tsui Hark.
Guión: Lam Kei To, Lau Tai Muk.
Música: Lau Yee Tat.
Fotografía: Chan Tsun Kit.
Montaje: Kam Ma, Mak Chi Sin.
Reparto: Jet Li, Yuen Wah, Crystal Kwok, Jerry Trimble, Anne Rickets, To Wai Wo, Lam Bing Hong, Chan Yin Ming, Ruben Gonzáles, Guy Fadollone, Steven Ho, George Cheung, Wayne Post, Stefanos Miltsakakis, Billy Blanks.
Duración: 89 minutos.
Nada hacía presagiar que esta película fuera lo suficientemente buena como para invertir 18 euros en ella: se filmó en 1989, pero Tsui Hark y Jet Li estaban tan descontentos con el resultado que no se atrevían a estrenarla. Literalmente, no sabían qué hacer con ella y así la guardaron en el cajón durante un tiempo. En 1991 vino el exitazo de Érase
una vez en China y ambos se vieron lanzados a la cresta de la ola: Tsui Hark recuperaba el género clásico de artes marciales, de capa caída por entonces debido al éxito del Heroic Bloodshed; por su parte, Jet Li (de nombre verdadero Li Lian Jie) disfrutaba al fin de un éxito en la ex-colonia británica después de haber emigrado de la China continental, donde protagonizó siendo un adolescente una serie de títulos sobre luchadores de Shaolin (la más conocida en España es Las artes marciales de Shaolin, la tercera parte de la saga). Llegó el momento perfecto para rescatar esa cinta condenada al fracaso, rodada en Estados Unidos y que (según afirmaron Tsui y Li durante la promoción) era una versión actualizada y contemporánea de la historia de Wong Fei Hung, personaje central de la saga Érase una vez en China y uno de los héroes más importantes de la historia del país. De hecho, y echándole un morro considerable, difundieron The Master con el título alternativo de Wong Fei Hung '92, que fue el año en que finalmente llegó a las pantallas, pese a haber sido filmada tres años antes.
Luego estaban las críticas que había leído en internet y en algún libro: todas coincidían en que se trataba de una de las peores películas en las filmografías de Jet Li y Tsui Hark.
Pero aún así, y en gran medida gracias al hecho de que fuera a editarse por primera vez en nuestro país en una edición bastante decente de manos de Selecta Visión, la curiosidad por emplear noventa minutos de mi tiempo frente a este DVD crecía y crecía por momentos. Llegué a pensar que si alguna vez me topaba con esta edición en algún centro comercial las iba a pasar canutas: mi mente me diría que recordara todas las críticas negativas que había leído, pero mi ansia cinéfaga, ese Aylmer que me pide que le alimente de basura de buena calidad de vez en cuando, me iba a reclamar con lloros y súplicas que le diera una oportunidad a esta película. Me daba miedo no saber si cuando llegara el momento usaría la cabeza o me dejaría llevar por mi instinto, y acabaría pagando por algo que luego no me iba a traer ninguna satisfacción.
Hace unas semanas entré en una tienda donde venden DVDs de segunda mano a curiosear. A curiosear, sí, claro. Salí de allí con Infernal Affairs (Juego Sucio) y The Master bajo el brazo... Al ver que por 12 euritos me podía llevar las dos a casa no me lo pensé un momento. El único dilema surgió cuando tuve que dejar allí El Luchador Manco 2 y Drunken Monkey porque no me podía permitir gastarme más de lo que ya me había gastado. Pero antes de salir de la tienda les eché una miradita de reojo y les susurré "I'll be back" en un perfecto inglés austro-cibernético (espero que la próxima vez que vaya aún me estén esperando y no se hayan marchado con el primer cinéfago que se haya cruzado en su camino).
Llegué a casa y las puse al lado de la tele de 14 pulgadas que tengo en mi cuarto (de momento no disfruto del lujazo de ver mis pelis favoritas en pantallas panorámicas de 42 pulgadas...), esperando el momento en que tuviera un rato libre para sentarme a disfrutar (o padecer) The Master. Sí, amigos, sabía que Infernal Affairs sería mejor película que la de Tsui Hark, pero tenía más ganas de ver ésta. Como diría el de la tele, "es lo que tiene ser gilipollas...".
Y, por fin, una noche llegó el momento. Introduje el DVD en la bandeja del reproductor y empezó a dar vueltas. Me puse los cascos del equipo de música (tengo el audio del DVD pasado por ahí) y me tumbé en la cama a ver tranquilamente la película (el hecho de ver las pelis de noche y recostado hace que más de una la tenga que ver en dos tacadas, aunque deteste hacerlo). Al ser una edición para alquiler (recordemos que la compré de segunda mano), antes del menú te obligan a ver un par de tráilers. Pero esta vez eran interesantes: la versión jackiechaniana de City Hunter (impagable) y la nueva revisión de Appleseed (que promete ser mucho mejor que la primera adaptación cinematográfica, que me aburrió tremendamente). Ya estamos en el menú. De fondo imágenes de Jet Li peleando contra un montón de tíos. Mola. Pero esa gorra... Un rápido vistazo a los extras: ficha técnica, ficha artística y tráiler. Basura. La versión en venta trae algunos contenidos más, pero he pagado doce euros menos de lo que me hubiera costado esa edición, así que no me importa demasiado.
Démosle al play. Logotipo de Golden Harvest, para mí tan habitual como puede ser el de la Universal o el de la Warner. Aparece después súbitamente el título de la película acompañado de una música de sintetizador totalmente ochentera. Esto apunta a cutrerío.

Aparecen unas chicas haciendo gimnasia rítmica. Una le pone la zancadilla a otra y la hechan del gimnasio. Aunque estoy viendo la teórica "versión original" se nota que no son las voces de las actrices. Me quedo dormido.
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Un par de semanas después me siento tranquilamente ante el ordenador. Es domingo por la tarde y me apetece estar tranquilo. Unas partiditas a viejos juegos de Mega Drive y Master System, un poco de música y escribir algo en el blog, después de unos cinco días sin publicar nada. Recuerdo que prometí en algún comentario reseñas de The Master y Érase una vez en China y pienso que es un buen momento para recuperarlas. Empiezo por The Master, que es más corta, y se me ocurre escribir mis impresiones mientras la veo. No me gusta ver películas en el ordenador, pero me temo que este largometraje no se quedará demasiado impregnado en mi memoria y así aprovecho. Además, hoy tengo mono de escritura y así puedo explayarme mejor (espero no aburrir).
Vamos allá.
Volvemos a la escena de las gimnastas. Mi profesora de Narrativa Audiovisual decía que la primera imagen, la primera escena de una película, es muy importante ya que puede dar información de lo que va a venir después. La primera secuencia de The Master es una mierda, hablando malamente. Debería empezar con la escena que viene a continuación: Yuen Wah, que hace del maestro de Jet Li, tiene una tienda de medicina natural en la que también da masajes para paliar dolores musculares. Allí le arregla un problema a un tipo cachas parecido a Hulk Hogan (pero que NO ES Hulk Hogan, en contra de lo que se ha publicado en alguna página web) y no se entienden cuando hablan, uno en cantonés y otro en inglés (con el doblaje este detalle, presente durante todo el filme, desaparece por completo y a veces hace que no tengan mucho sentido determinados diálogos si no se ven en versión original subtitulada). Por cierto, lo que escuchamos decir a los personajes y lo que aparece en los subtítulos no tiene mucho que ver. Es más, juraría que los subtítulos están transcritos del doblaje y no de la versión original, ya que hay momentos en los que queda en evidencia: durante esta secuencia, escuchamos claramente que el americano dice "I cant' understand what you're saying" ("No puedo entender lo que estás diciendo"), que es subtitulado como "¿Tengo que tomarme eso?". Para mear y no echar gota... Sigamos con la escena. Unos chuletas llegan a la tienda del maestro y le retan a una pelea. Resulta que el malo de la historia, protagonizado por el terrible Jerry Trimble (que sólo se hace valer cuando pelea, que para eso está), está resentido porque el primero no le quiso enseñar hace años, y ahora se dedica a ir de gimnasio en gimnasio retando a sus mejores alumnos para demostrar que es el mejor luchador de Los Angeles. En esta primera escena de acción la coreografía es buena y se utiliza bien el escenario, algo muy típico del cine de artes marciales, especialmente el suelo de la tienda lleno de cristales.

Pero se nota en ocasiones que en los planos más acrobáticos no estamos viendo a Jerry Trimble, sino a un chino con peluca rubia. Y si no lo creen, comparen estos dos planos:


Mmmmmmmmmm..... casi me atrevería a decir que es el propio Jet Li doblando a Trimble.
El tío Tak (Yuen Wah) tiene la suerte de ser rescatado por Anna (Anne Rickets, la chica que expulsaron del gimnasio) en su motocicleta, justo antes de ser finiquitado por Johnny (Jerry Trimble) y su banda. La secuencia del rescate está especialmente mal rodada y montada. Parece mentira que venga de manos de Tsui Hark. Anna, a pesar de poner zancadillas a sus compañeras, parece ser buena persona y acoge a Tak mientras se recupera.
A los nueve minutos aparece Jet Li (que hace de... Jet). Llega a Los Angeles en autobús y nada más pisar tierra es asaltado por tres latinos que sólo podemos aceptar como caricatura, y que me recordaron especialmente a aquellos inmigrantes ilegales que se querían hacer pasar por americanos en Nacido al Este de Los Angeles, de Cheech Marin. Aquí está uno de los puntos más absurdos de la película: un par de ancianos intentan comunicarle a Jet que los delincuentes le han robado su bolsa de equipaje, impidiendo momentaneamente que el protagonista salga a correr para detener a los malhechores (sí, chic@s, yo tampoco comprendo la actuación de los viejos, sobre todo si tenemos en cuenta que Jet sabe perfectamente de que le han robado...). Pero ahí no acaba la cosa, no... Los delincuentes, en plena huída, ¡se detienen en un semáforo rojo! Se ve que aunque no le hagan ascos a robar a un turista (sólo tienen una regla: "dejar en paz a los viejos"), sí que son conscientes de que hay que respetar las normas de circulación... aún cuando estés en plena fuga.
Como Jet consigue alcanzar el coche simplemente corriendo y haciendo algunas volteretas, los latinos deducen que es un profesor de Kung Fu. A partir de ahí y durante el resto de la película, el trío de ladrones se dedica a perseguir a Jet y a llamarle Sifu (maestro) hasta que accede a enseñarles algunos movimientos. La idea no resultaría tan pesada si al menos los actores que interpretan al trío fueran medio decentes y no parecieran idiotas.
A continuación Jet sube a un taxi conducido por un tipo chino. Y aquí es donde introduce uno de los pocos detalles personales y recurrentes de Tsui Hark que podemos apreciar en el resto de su filmografía: la obsesión por la nacionalidad, el patriotismo chino y la desconfianza hacia lo extranjero. En The Master hace hincapié principalmente en lo dura que es la vida para los inmigrantes chinos que tienen que desenvolverse en los Estados Unidos, aunque esto sería extrapolable a todos los inmigrantes de cualquier nacionalidad y en cualquier estado. La diferencia con otras películas es que aquí el concepto antes citado está introducido en medio de una escena supuestamente cómica, en la que el taxímetro comienza a marcar una cantidad desorbitada de dinero. Jet llega a la tienda de su maestro (llamada Po Chi Lum, el mismo nombre que utilizó Wong Fei Hung para su herbolario) y descubre que algo ha ocurrido allí. Mientras tanto, Anna sigue cuidando del tío Tak. Ojo a la indumentaria de Anna. ¿De verdad eran así los años finales de los 80 o es que en mi pueblo no éramos tan "modernos"?:
En el herbolario aparece May (Crystal Kwok) una empleada del banco al que el tío Tak debe el alquiler del local. Ante la desaparición de éste, su tienda es precintada. Jet intenta explicarle a May y a unos obreros qué le ha llevado hasta allí y qué hacía dentro del recinto, pero a pesar de sus expresivos y exagerados aspavientos (recordemos que los demás no hablan cantonés) no logra hacerse entender. Esta es una de esas secuencias que pierden todo su significado al ver la película doblada al castellano, ya que de este modo todos parecen hablar el mismo idioma y las gesticulaciones de Jet Li hacen que parezca que esté sobreactuando, cuando en realidad es lo único que puede hacer para que los demás le entiendan. Al final resulta que May sí que habla su idioma y a partir de aquí ambos entablan una relación cordial. De nuevo, Tsui Hark nos quiere decir que sus compatriotas deben apoyarse mutuamente, enardecer el sentimiento comunitario, especialmente cuando se encuentran en un terreno desconocido y hostil.
Tras varias escenas de transición, en las que vemos cómo sigue la evolución de Tak y se nos muestra la faceta de Johnny como estrella televisiva de las artes marciales, Jet acaba deambulando por las calles de Los Angeles hasta que es recogido por los tres tipos que le asaltaron al comienzo del largometraje. Pero ahora la situación es muy diferente: los tres latinos son asaltados por una banda racista que se hacen llamar Los Halcones, y Jet tiene aquí la oportunidad de lucirse por primera vez en la película, enfrentándose él solo a una decena de engendros cargados de cadenas, navajas y nunchakus. Una secuencia de puro cine barriobajero, para bien y para mal, pero que sirve para trazar un paralelismom entre Jet y sus nuevos amigos, también desarraigados en una sociedad que no les acepta y que se ven en la calle tras ver cómo se incendia su refugio.
Jet es arrestado por permanecer escondido en el herbolario, y en la comisaría se produce otro de esos momentos que uno no sabe si entender como una mofa de Tsui Hark hacia la glotonería tópica de los policías norteamericanos (recordemos que Tsui vivió durante un tiempo en Texas) o simplemente como una estupidez: todos los oficiales aparecen al mismo tiempo comiendo vorazmente y quejándose de dolores en el estómago. Entonces Jet les da una demostración de medicina china tradicionial: mediante la presión estratégica de puntos vitales del cuerpo humano, Jet consigue que los dolores de estómago de los allí presentes desaparezcan de inmediato. Ver a todos los ocupantes de la comisaría haciendo círculos con sus dos manos sobre sus vientres es algo exagerado, una demostración de orgullo chino por parte de Tsui que se le va de las manos y cae en la caricatura.
La policía pide ayuda a Jet para que les ayude a detener a Johnny, quien está provocando disturbios en todos los gimnasios de la ciudad. Pero el protagonista no se muestra muy voluntarioso y comienza su propia investigación en un dojo dirigido por un compatriota. Y de nuevo Tsui Hark tira dardos con un objetivo claro: las reglas anquilosadas que se deben cumplir en un combate de artes marciales celebrado en un gimnasio, como no golpear debajo de la cintura o no agarrar el brazo del contricante. Jet está acostumbrado a practicar un tipo de lucha real y práctico, no los "pasos de baile" que enseñan en los gimnasios de occidente. Seguimos viendo que, aún dentro de una película que podemos considerar menor, Tsui no deja escapar la oportunidad de camuflar pequeños detalles sarcásticos y reivindicativos: estos practicantes de kung fu seguidores de reglas estrictas no son capaces de vencer a los sicarios de Johnny unos minutos después.
Una vez que Jet consigue encontrar a Tak, lejos del reencuentro feliz que se les supondría, se produce un enfrentamiento entre ambos, ya que el maestro reprocha a su alumno que ha tardado demasiado en volar junto a él. Y la crítica de Tsui hacia el país que le acogió durante unos años continúa sin reparo: Jet expresa que América no es tan buena como pensaba, que no se puede vivir donde no les quieren y que no hay más que echar un vistazo a los norteamericanos para darse cuenta de que están peor que los chinos (dicho literalmente en la cinta, no es ninguna interpretación mía, que conste). Y el pobre Jet tiene motivos para quejarse, ya que desde que ha llegado a Los Angeles no ha hecho más que meterse en problemas y cargar con la presencia de elementos como los que veis en la foto de abajo:
Justo cuando aparece esta imagen en pantalla, Jet dice "Míreles. Están peor que nosotros" (sic)
A estas alturas de metraje (cuando la cinta lleva 42 minutos), Tsui ya ha quemado todos los cartuchos argumentales que tenía reservados, y poco más tiene que contar. Así que, consciente de que hay que llegar como sea a la hora y media, comienza a introducir secuencias que no aportan nada a la historia pero que añaden algo de acción o humor. Por este meridiano temporal se sitúa el primer enfrentamiento entre Jet y Johnny, quienes se encuentran por casualidad (porque así lo decía el guión, vamos) y, después de cruzar un par de miradas y de patear juntos a unos cuantos extras (entre los que destaca Billy Blanks), dedicen que ya es hora de dejar de marear la perdiz y entrar en guerra. Aquí comienza la segunda (y más dinámica) parte del film. Algún otro diálogo pesimista sobre la situación migratoria de los chinos, más peleas y más stunts, pero rodadas sin gracia, sin el barroco y apabullante estilo desplegado por Tsui Hark en otras obras de su filmografía.
Cuando llegan secuencias como la de Jet aprendiendo a conducir y otras de similar tesitura, uno siente la tentación de saltar de capítulo o, como mínimo, darle al avance rápido hasta que salga otra pelea... Afortunadamente, pronto los hombres de Johnny están destrozando Po Chi Lum y dando una paliza a los actores secundarios más horrendos que mis ojos cinéfagos habían visto en mucho tiempo: la rubia y los tres mexicanos. El honor de Jet, de Tak, de Po Chi Lum y de la China entera queda por los suelos, así que llega el momento de levantarse y actuar. La idea es (otra vez) tirada por tierra debido a lo mismo que dije unos párrafos arriba: nos da exactamente igual lo que les pase a los "amigos" de Jet porque nos caen francamente mal y al director parece importarle un pimiento que actuén como el culo (aunque, de hecho, a todos se nos ocurriría algún culo con más dotes interpretativas que todo el reparto de The Master en conjunto, exceptuando a Jet Li, Yuen Wah y, en menor medida, Crystal Kwok).
Ahora llega la segunda pelea entre Jet y Johnny, esta más elaborada y espectacular, que tiene como consecuencia el arresto del villano. ¿Ya se acaba la peli? Noooo... aún vamos por el minuto 62... y Johnny sale de la cárcel gracias a su American Express (en sus propias palabras). En lugar de intentar regenerarse o escapar de los problemas, el bueno de Johnny demuestra ser un cabezón y secuestra a Anna. ¿Para qué? Pues, lógicamente, para que podamos tener una gran pelea final en la que la vida de los protas esté en juego. Por otro lado, cuando Jet está a punto de abandonar el país, uno de los macarras de los que se deshizo unos minutos antes decide vengarse de una manera muy sutil: se sube al mismo autobús y allí dentro saca una escopeta con la que se carga al conductor. Pero ell pobre es tan idiota que se acaba disparando a sí mismo... ¡cuatro veces!.
Y, por fin, llega la secuencia del desafío final, aquella escena que suele ser la mejor, la más vistosa, la más espectacular de toda cinta de artes marciales que se precie. Primero Tak contra un montón de tipos con kimono negro. Luego llega Jet (que, por cierto, no se sabe muy bien de dónde sale) y remata el asunto, lógicamente. Jet Li se luce bastante bien, en el mejor sentido, llevando a cabo con gran vistosidad las coreografías preparadas por Yuen Wah. Pero seguimos pensando que algo falla. Aunque es sin duda la mejor escena de acción de todo el metraje, uno no puede dejar de sentir una pequeña decepción al contemplar cómo las críticas negativas eran ciertas y, efectivamente, The Master es una película floja, muy floja.EN RESUMEN
The Master es, hasta el momento, la obra más mediocre que he visto de Tsui Hark y Jet Li (juntos o por separado), una cinta que sólo gustará a quien tuviera la oportunidad de verla de pequeño y ahora la recuerde con nostalgia (aunque no creo que nunca se editara en nuestro país hasta ahora) o a fans muy incondicionales de Jet Li. Lastrada por un guión pobre y por un penoso reparto de secundarios, posee ciertas ideas interesantes que se estropean por la falta de interés y esfuerzo que el largometraje nos transmite.
Pido disculpas por lo largo y poco atractivo que ha sido este post. Lo finalizo con la convicción de que no hacía falta dedicar tantas palabras a una cosa tan intrascendente como la que nos ocupa, y con la promesa de que en un futuro no dedicaré tanto tiempo a desgranar ninguna película. Creo que las críticas que he hecho hasta ahora, más sucintas y esquemáticas, son más del agrado de todos y me permiten publicarlas en mayor cantidad y con mayor rapidez.
Al menos, espero que os haya servido para que sepáis qué os vais a encontrar si os atrevéis a ver este DVD. Tampoco os quiero engañar, no es que os vayáis a aburrir demasiado ni que sea rematadamente mala, pero no es lo que uno espera de sus responsables ni de lejos.
Hice bien en gastar sólo 6 euros para calmar mi curiosidad.
Para adictos al cine de artes marciales más chusco y desganado.
Lo mejor: Los últimos diez minutos.
Lo peor: Los actores no orientales que pululan por el metraje.
4/10Lo siento chicos, pero para encontra una foto decente de Crystal Kwok había que pagar, así que de momento lo dejamos así...























Manurhill dijo
Desde luego tiene muy poca cosa aprovechable, pero bueno siempre hace gracia ver pequeños detalles, como ese peinado tan ochentero del malo de la función, o escenas tan sin sentido como la huida en moto de la chica y el maestro, pasando por una valla metálica que (ja ja) se inclina. En fin poca cosa.
28 Febrero 2006 | 01:32 PM