Otra vez. De nuevo esos "censores liberales" que son los creadores de estadísticas y los periodistas han alertado sobre la creciente violencia de los videojuegos y cómo esto afecta a sus consumidores, especialmente a los más pequeños.
Pero vamos a ver, si en las carátulas figura una etiqueta con la edad recomendada a la que ese juego está destinado es para algo.
Si un niño va a cualquier tienda y se lleva a casa un juego para mayores de 18 años, la culpa no es suya (que sólo pretende divertirse sin hacer daño a nadie), ni de los que crearon el videojuego (para eso indican la edad a la que está recomendado), ni siquiera del vendedor (al fin y al cabo, él sólo hace su trabajo y la ética no tiene por qué quitarle el pan, aunque supongo que habrá quienes sí se nieguen a vender un juego para mayores de 18 años a un crío de 12, y estarían haciendo muy bien).
La culpa es de los padres. Sí, amigos. Esos padres que no tienen ni idea de qué es lo que hacen sus hijos cuando se encierran en su habitación con el ordenador, porque "mientras estén ahí tranquilos, nosotros estamos en paz". La culpa es de ellos, porque aún no se han molestado en mentalizarse de que, igual que hay cine para mayores, también hay videojuegos para mayores. Para ellos, "los videojuegos son cosas de niños". Pero luego se sienten ofendidos si, al ver las noticias (como ha pasado hoy), descubren que ese juego que le regalaron a su pequeño por su cumpleaños, está en la lista de los más violentos de la temporada.
No seamos hipócritas, por favor. E informémonos antes de hablar. No se puede achacar la violencia infantil a la industria del videojuego. Es lo mismo que cuando sucede una matanza escolar y acaban culpando al cine o a la música. Veamos: he visto cine gore desde bien pequeñito; he escuchado Hip Hop, música que se puede considerar violencia y sexista por algunos (aunque, como siempre, decir esto es lo más fácil, ya que no todo el Hip Hop es violento), y siempre me han gustado los videojuegos. Y, al menos que yo sepa, todavía no he matado a nadie, ni me meto en peleas, ni voy ofendiendo a los demás.
Si un niño es violento puede ser en gran medida culpa de la falta de atención de sus padres, o de una educación deficiente. No se le puede pedir responsabilidad a la industria del entretenimiento por algo que tendría que estar supervisado por esos padres. No estoy diciendo que le demos a los pequeños violencia y sexo porque sí, sino que tengamos cuidado y nos fijemos en qué cosas consumen, en lugar de atacar a quienes crean esos videojuegos, esas películas o esos discos.