(Shi mian mai fu / House of Flying Daggers. China/Hong Kong, 2004)
Director: Zhang Yimou.
Productores: William Kong, Zhang Yimou.
Guión: Zhang Yimou, Wang Bin, Li Feng.
Música: Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Zhao Xiaoding.
Montaje: Cheng Long.
Reparto: Zhang Ziyi, Takeshi Kaneshiro, Andy Lau, Song Dandan.
Duración: 119 minutos.
¿Habéis visto Hero, de Zhang Yimou?
Pues si os gustó esa maravilla, no podéis perderos esta otra joya del mismo director (que para fortuna de todos, parece haberle cogido el gusto al género de las artes marciales).
Yo soy de los que disfrutan con casi cualquier película de kung-fu. No soy muy exigente. Con ver a dos chinos repartiéndose estopa durante hora y cuarto ya me doy por satisfecho (y digo "chinos" porque ellos, especialmente los de Hong Kong, son los que dominan la materia).
Pero es innegable que a veces, cuando me sale la vena cultureta y el cinéfilo pide paso al cinéfago, echo de menos algo más de chicha, una buena historia, unos personajes con los que identificarme.
Y aquí está la grandeza de La casa de las dagas voladoras: además de unos combates y unas escenas de acción totalmente deslumbrantes (especialmente el mágico clímax en la nieve), nos narra una bella, simple y conmovedora historia de amor a tres bandas.
Si Tigre & Dragón, de Ang Lee, fallaba en algunos aspectos (estaba hecha pensando en el público occidental, era demasiado lenta...) y a Hero se le achacaba una falta de mayor densidad dramática (cosa que, a mi parecer, no necesitaba la película), La casa de las dagas voladoras triunfa en esos aspectos que fallaron en sus referentes más directos (aunque nos podríamos remontar a toda la historia del género wuxia, con King Hu a la cabeza).
Sin desvelar ni una pizca del argumento (aunque hace dos párrafos ya he destripado suficiente), os diré que si queréis pasar dos horas disfrutando de un entretenimiento perfecto, de una película de aventuras, de coreografías espectaculares y preciosistas (el baile de los pañuelos es para quitarse el sombrero), de una fotografía impresionante, de una música hipnotizante, de unas interpretaciones de lujo... La casa de las dagas voladoras os hará vibrar y quizá hasta llorar (¿por qué no?).
Y esta vez no os hablo desde la pura cinefagia enfermiza. La mejor prueba de que lo que digo es cierto es que mi madre se emocionó al verla conmigo. Y no es precisamente fan de las películas de kung fu (aunque, curiosamente, sí de las de Jackie Chan).
Una joya para tod@s.
Para los que quieran sentirse aturdidos por la belleza llevada a su paroxismo.
Lo mejor: Que existan películas así.
Lo peor: Que haya gente que todavía piense que es una de esas películas con chinos volando...
10/10








Yo he visto todas las que nombras acá, y no es porque me guste particularmente el kung fu y todas esas artes marciales donde se sacan la mugre en patadas voladoras y coreografías imposibles. Mi perfil personal me deja a kilómetros de peleas, pero no puedo sustraerme a que La casa de las Dagas voladoras es preciosa, simplemente un poema de amor filmado con arte. Ahora, si eso logra tocar sensibilidades tan distantes es que esa construcción es simplemente una obra maestra.
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Jack Tatum
15 may 2006 - 10:52 PM
ja,jaja! Qué grande, eres un crack!!! Los kung fu kids son la hostia, gracias por el aviso de que los tenías.
Por cierto, el post que me viene justo debajo...tengo al lado mía el dvd de Hermanos de Sangre que me compré hace un par de meses!!!
De nuevo, zenkiu y un saludo!!!
JACK TATUM, gracias por el pelotilleo! :P
Si te gustan los Kung Fu Kids no puedes perder de vista el blog, porque pronto (espero) recibiré un paquetito con varias de sus pelis. Y, como no podría ser de otra forma, cada una tendrá su reseña si no pasa nada extraño.
En cuanto a Hermanos de Sangre, qué decir, es un peliculón. De las que más me han gustado del puñado de pelis que he visto de la Shaw Bros.
Saludos!
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