La Coctelera

Categoría: Asuntos personales

Darkman ha muerto. Natural High ha muerto. Despedida y cierre.

Hasta siempre, Darkman.

Pues sí, amigos, llegó el momento de decir adiós.
El blog acaba de cumplir dos años y cada vez lo siento menos mío. He perdido el interés por postear aquí y antes que seguir viendo cómo esta bitácora agoniza de manera patética, prefiero coger los bártulos y comenzar de nuevo en otro sitio que, espero, funcione mejor que este. También he decidido finiquitar mi aportación a Tierra de Cinéfagos por haber perdido también la ilusión de escribir allí y por leer artículos que cada vez se alejan más de mi forma de disfrutar la blogosfera. Me quedo allí a un puñado de amigos a los que deseo toda la suerte del mundo y les dejo mi oferta de seguir ayudándoles cuando necesiten una cabecera nueva o cualquier otro tema de diseño, tanto para el blog colectivo como para sus espacios personales.
Volviendo a Natural High, bien es cierto que no me puedo quejar del número de visitas que ha tenido (no está nada mal tener picos de más de 2000 en un sólo día), pero en un 70% de los casos esas visitas venían buscando dos temas, Anneliese Michel y Tony Jaa, que traté en su momento sin demasiado interés y que se han convertido en los monstruos devoradores del blog. Llegué a un punto en el que perdí el respeto por todos estos lectores casuales que sólo entraban a mirar fotos de un exorcismo real (mea culpa), a ver vídeos de exhibiciones marciales o a mirar tetas. ¿Cuántos entraban a leer? Pocos. Pero a esos pocos (ya sabéis quiénes sois) os quiero, os respeto y a vosotros irá dedicada mi próxima aventura.


Exit the Natural High, enter The Blogthing from Another World

Obviamente, no me iba a quedar sin blog. Me paso a Blogger con un nuevo proyecto con el que espero evolucionar y deshacerme de las cosas que me dejaron de gustar de Natural High o Tierra de Cinéfagos. Se acabó el exceso de fotos, se acabó el sensacionalismo, fuera fichas, adiós a las puntuaciones... The Blogthing (podéis abreviar así, o incluso, si queréis, llamarle "La Blogcosa") será más un blog para leer que para ver, justo lo contrario de lo que estaba haciendo hasta ahora. Por supuesto, no descartaré esos especiales que tanto me gustan dedicados a carátulas o cualquier otro post que necesite las imágenes, pero centrándonos en las reseñas, ahora las tendréis que leer para saber si la película merece la pena o no. ¿Que os parece mal? Pues ya sabéis a quién tenéis que dejar de leer... Eso lo tengo asumido: tal y como planteo el nuevo blog, las visitas bajarán en número, pero ganarán (espero) en tiempo. Entrará menos gente, pero entrarán a leer, que es lo que me importa. Y si encima comentan y se crea diálogo, el plan habrá funcionado de manera correcta.

Quizá peque de ambicioso. Quizá me pegue un hostión del quince y me tenga que tragar mis propósitos sin agua. Pero no voy a volver llorando y suplicando visitas. Ahora mismo, si quisiera, podría dedicar un reportaje a ese vídeo tan enfermizo de 'Obedece a la Morsa' y esto se me llenaría de lectores fanáticos en busca de morbo y gilipolleces. Pero ya no me interesa. Busco otra cosa: ante todo volver a divertirme con esto, pero también hacer un blog que no parezca el patio de un manicomio o el ejercicio primerizo de un quinceañero que acaba de descubrir cómo se pueden subir vídeos del youtube.

No es que me vaya a poner serio, sólo quiero hacer las cosas bien. Pero tampoco quiero perder todo lo que escribí aquí, así que recuperaré los posts que crea oportunos y los trasladaré al nuevo blog. Eso sí, adecuándolos visualmente al nuevo formato y corrigiendo las insensateces que, con toda seguridad, vaya leyendo al repasarlos. Iré pasando cositas poco a poco y colaré entre medias reseñas y artículos nuevos, así que permaneced atentos.

Voy cerrando esto. Mis más sinceras gracias a todos los que os habéis molestado en leerme, habéis dejado comentarios y me habéis enlazado. Esto de la blogosfera no tiene sentido para mí si no es con feedback. No os puedo mencionar a todos, pero sí quiero destacar varios nombres: mis ex-compañeros en Tierra (los actuales, Chico Viejo, Kitano, Snake, Stan y Karelia, y los que fueron), el Maestro Panzetero (que me ha ayudado a recuperar la ilusión por hacer cosas nuevas y rescatar otras que tenía olvidadas) y ese dúo de gurús personales en los que, igual sin quererlo ni saberlo ellos, se han convertido para mí John Tones y Viruete (te debo una visita, Jose), a quienes considero padrinos espirituales de The Blogthing from Another World por haberme dado el último empujón que necesitaba para dar el paso.

¡Nos leemos en The Blogthing!

Noche de perros en la factoría (un post personal)

Vaya este post por vosotros. Sobre todo por ti, para que sonrías.




11 de Septiembre. 21:00h
. Sentado plácidamente en mi habitación, delante de mi ordenador, escuchando un poco de New Jack Swing, me dispongo a escribir algo antes de cenar para no perder la práctica y que mis compañeros de Tierra de Cinéfagos no se me echen encima por vago y disidente. Una reseña conjunta sobre Planet Terror y Death Proof estaría bien, me apetece, pero a este paso, cuando quiera escribirla, el tándem Tarantino/Rodríguez irá ya por su tercer GrindHouse y a nadie le interesará un carajo leer una opinión más sobre un tema tan sobado ya.
Esta noche debería trabajar. Seguramente será la última noche que pase este año en la fábrica de concentrado de tomate en la que llevo empleando tres veranos seguidos. Un trabajo en el que la creatividad no asoma por ninguna parte, controlador de báscula, todo el día pesando remolques y plataformas cargadas de tomates. Nada que ver con lo que me gusta, pero aún así he llegado a aprender a pasármelo bien allí y, como dije en mi anterior post, los turnos nocturnos son un regalo cuando te toca una buena compañía. Me apetecía pasar esa última noche con mi compañera Sara, ver alguna peli con ella en el dvd portátil, hablar... Estar allí. Pero una avería considerablemente grave ha afectado al funcionamiento de la factoría y me quedo sin esa última noche de trabajo y buena conversación. Esta noche quería trabajar, pero no iba a ser posible. O eso creía.





21:38h. Suena mi teléfono móvil
. Tengo el número guardado. Es mi jefe.

- Pedro, ¿a quién el tocaba hoy el turno de noche, a Miguelón?

- No, esta noche me tocaba a mí, ¿por qué?

- Pues tienes que ir. La avería sigue y no va a entrar ningún vehículo esta noche, así que tu compañera no tiene que ir a hacer la prueba de los tomates, pero sería conveniente que alguien estuviera allí para controlar si entra alguien a llevarse algún vehículo o algo.

- Pero... ¿toda la noche?

- Sí, claro.

- Vale, a las 11 estaré allí.

Herramientas de trabajo. Por las noches pasan a un segundo plano (no por voluntad propia, que quede claro, sino porque hay que usarlas menos) y son sustituidas por pipas, patatas fritas, gominolas (ay... esas gominolas), cafés, refrescos y películas. Casi como el cumpleaños de un preadolescente.


A las 23:01 estoy en la fábrica fichando. No hay ruido. No hay gente. Sólo veo a lo lejos, al fondo del patio, a un par de trabajadores que están colocando redes a sus remolques para llevárselos y descargarlos en otra fábrica, ya que aquí de momento no se puede hacer. Hablo un poco con ellos, apunto las matrículas de los vehículos que se llevan y me vuelvo a quedar solo. Metros, metros y metros cuadrados de espacio para mí solo. Pero no me muevo de mi garita y enciendo el ordenador. A ver si con un poco de suerte hoy funciona internet. Bingo.
Va a ser una noche muy larga y presumiblemente aburrida. Así hasta las 7 de la mañana, sin remedio. Voy a echar de menos compañía. Incluso la de Manolo y Jose, que se suelen quedar dormidos los mamones (), aunque he de confesar que con Vicente siempre he tenido más afinidad en muchos aspectos, hasta tal punto que con el tiempo hemos descubierto que compartimos algunas anécdotas peculiares en nuestros respectivos pasados. Como aquella vez que casi nos metemos sin querer en una secta... pero esa es otra historia.

"Dientes, dientes, que eso les jode."

Suelo estar a gusto conmigo mismo, pero no por obligación. Supongo que nos pasa a todos los que tenemos un punto sociópata. Tras un breve repaso a algunos blogs decido abrir el gmail. ¡Bien! Snake está conectado. Nunca los medios de comunicación tuvieron tanta importancia como esta noche. A pesar de la distancia y todo eso... bueno... ya sabéis. La conversación con Snake siempre es divertida. Esta noche hablamos sobre la última encuesta publicada en nuestro blog colectivo y sobre las tetas de Salma Hayek. Le cuento dónde estoy y se compadece. Dice que él estaría acojonado de estar aquí solo, en un sitio tan grande y a las afueras. Prefiero no pensar en ello, sobre todo teniendo en cuenta que hace un par de semanas alguien entró a robar por la noche. Si el loco de Jose estuviera aquí, bastaría con que le pusiera este careto, yo me quitara las gafas y me pusiera serio, y seguro que se lo pensaban un par de veces antes de volver a saquear la máquina del café...

Atentos a este tipo. En un par de meses le veréis haciendo algo muy muy sucio... Y hasta ahí puedo leer.

Pero volvamos. Al poco tiempo de estar hablando con Snake aparecen por ahí Chico Viejo, Tones y Viru. ¡Genial! Una compañía virtual estupenda para amenizar un poco las horas de hastío que tengo por delante (son poco más de las 12 aún...). Con Viruete apenas me da tiempo a cruzar unas palabras, a esperas de poder volver a perdernos en conversaciones sobre las películas de artes marciales de Lorenzo Lamas o el mundo del cortometraje instantáneo y cachondo. Con CV me extiendo un poco más, aunque se tiene que ir a cenar (luego dirá que no come, amigos, pero sí que lo hace... aunque sea a horas extrañas) y me deja con la miel en los labios tras decirme que le ha gustado esa Dellamorte Dellamore que varias veces le había recomendado. Con Tones me troncho. Hablamos de Van Damme, de Ultraforce, de La Jungla 4.0 y del Powerball. No puedo evitar partirme el pecho cuando me lo imagino haciendo esto todo estresadito y con las gafas a punto de resbalarse de su nariz.
A lo tonto, la noche se está pasando rápido.
Suena el teléfono. Sara ha prometido darme toques por la noche para que me sienta menos solo. Pero todavía no es ella (su agradable acoso no empezaría hasta cerca de las dos de la madrugada, demostrándome una vez más por qué debo considerarla una de las personas más encantadoras que conozco). Se trata de Miguel (que no es el Miguelón al que citaba antes, aunque se llamen igual), otro compañero, a quien a principio de campaña tuve el placer de enseñar las intríngulis de este trabajo (como hizo Manuel conmigo el primer año) y que así, a lo tonto, estuvo haciendo mis tareas durante unos días mientras yo me limitaba a supervisarle. Ahora no hace falta que nadie le diga lo que tiene que hacer y hasta se encara con algún camionero que quiere timarle. Me llama para ver si al final he tenido que ir a trabajar y se compadece él también de mi penosa situación de aburrimiento. Aunque, ciertamente, todavía no he tenido tiempo a aburrirme.

Esta es Sara. Y dice que sale fea en las fotos. Ya, ya...

2:00h de la madrugada. Comienzo a ver destellos en el cielo. En principio aislados y lejanos, pero en pocos minutos van tomando forma. ¿Visiones? ¿Qué le han echado a mi sandwich? La compañía virtual se ha esfumado y me vuelvo a sentir solo, aunque la primera llamada perdida de la chica de la foto me ha aliviado. A partir de ahora le mandaré mensajes chorras de vez en cuando, para no perder el contacto y sentir que hay alguien a mi lado, aunque sea desde lejos. Pero tan aislado me siento que me llego a asustar con mi reflejo en movimiento en una ventana situada a mi derecha. Escucho ruido en el patio. Un ruido mecánico. Se aproxima. ¡Joder! ¡Si hay alguien más en la fábrica! Aparece de entre la oscuridad un chaval ruso, Ruslan, que trabaja como carretillero aquí. Le pregunto si ha visto las luces, pero dice que serán de la feria de un pueblo de al lado. Pero no, la feria acabó ayer. Da igual. Me alegra saber que no soy la única persona viva dentro de la fábrica, aunque yo tengo que estar vigilando esta parte de la entrada y él tiene que supervisar lo que ocurra en la zona de las máquinas. Por lo tanto, la compañía prolongada es imposible. Me pide cambio para un café, pero yo tampoco tengo, así que le invito a uno y yo me tomo otro. Lo necesitaré. En condiciones normales no me esmeraría en una conversación sobre coches y trabajo. Pero necesito hablar de lo que sea y me entrego gustosamente a la interacción con mi contertulio durante pocos minutos. Las luces cada vez son más frecuentes. Después de un rato de cháchara (unos 10 minutos), Ruslan se marcha a seguir con sus tarea y a mí no me apetece seguir delante del ordenador. Pero aún así pienso que es demasiado pronto para ver una película.

Viendo Shaun of the Dead con Vicente. Agradable noche en CinemaScope que nada tiene que ver con la de hoy.

2:19h. Acabo de hacer un post relámpago para Tierra de Cinéfagos. Parece algo hecho para cumplir, lo sé, pero porque lo es. De todos modos, me parecía bien colgar el tráiler de Iron-Man. Estoy cansado del ordenador. Necesito hacer otra cosa, pero las opciones son muy limitadas, lógicamente. ¿Qué hago? ¿Me pongo a contar mosquitos? ¿A jugar al veo-veo conmigo mismo? ¿A comprobar cuánto soy capaz de contener la respiración sin ver a Elvis? Pues venga, nada... sacaré el dvd portátil. Llevo una disquetera cargada, pero no tengo aquí muchas pelis de terror. El caso es que me apetece desafiar al entorno y un poco en plan Juan Sinmiedo me decido finalmente por Los Ojos del Mal, que ahora está aquí en los cines pero que fuera lleva bastante tiempo en dvd. Como estoy a solas, la puedo ver en versión original sin que nadie me dedique miradas de extrañeza. Afuera siguen las luces, ya se empiezan a distinguir los rayos, aunque todavía están lejos. Me acomodo: me siento en la silla más acogedora de la garita, me descalzo, pongo los pies encima de otra silla y me zampo el segundo sandwich mientras miro cómo Kane arranca ojos en la (pequeña) pantalla.


3:56h. La película ha acabado y me ha dejado algo indiferente, aunque el final mola. Pero de miedo nada. Vuelvo a internet y reviso los blogs por si hay comentarios nuevos. Poco después reaperece Ruslan y nos echamos el segundo café. La tormenta ya está encima. Empiezo a recordar lo que pasó la noche anterior, cuando nos cayó una granizada en cuestión de minutos y tuvimos que poner papel secante debajo de la puerta para que no entrara agua en nuestra sala. La diferencia es que ayer no estaba casi solo, sino con Sara, Raúl, Juan Carlos y un montón de gente cuyos nombres no conozco. Ruslan y yo nos dejamos impresionar por la pirotecnia que se despliega en el cielo (cualquiera que haya presenciado una tormenta nocturna en campo abierto sabrá lo bella y atemorizante que puede ser al mismo tiempo). Comienza a tronar cada vez con más fuerza y a llover. Mierda. Otra vez. Ruslan sale corriendo con su carretilla para cuidar de que la lluvia no afecte demasiado a la maquinaria. Yo me encierro en la garita, cierro las ventanas y observo cómo las gotas golpean el cristal y cómo el patio se ilumina con impresionantes trazos de electricidad. Lamento no haber traído hoy la cámara de fotos de mi hermana.


4:30h. Suena mi teléfono. En la pantalla leo "Casa". Me asusto. Hemos tenido problemas varias veces en mi casa cuando ha llovido demasiado, y todo por culpa de una cañería mal saneada en la calle que se atasca y hace que nos entre agua y que hayamos tenido que pasar más de una noche armados con fregonas para impedir la debacle. Suerte que nunca nos ha pillado fuera... y aún así, cada vez que sucede, la madera de las puertas queda tan agrietada que durante semanas después es imposible cerrarlas. Por suerte esta vez no está pasando nada así. Mis padres se preocupan al saber que estoy aquí solo con la que está cayendo. Bueno, mi madre más que preocupada está un poco acojonada. Ay, ese amor maternal. Le tranquilizo y le digo que estoy bien, aunque desearía estar metido en la cama durmiendo tranquilamente y por dentro me estoy cagando en mi mala suerte por haber tenido que venir a trabajar sin compañía en una noche así.


5:01h. La tormenta está cada vez más encima de mi cabeza y aún me quedan dos horas aquí. Me acuerdo de mi abuelo, de las noches que tuvo que pasar así cuando tenía este mismo puesto de trabajo (y que murió sin ver cómo meses después yo pasaba a hacer lo mismo que había hecho él durante tantos años). También me acuerdo del pánico que mi hermano tenía a las tormentas cuando era pequeño y pienso en lo mal que él lo estaría pasando aquí, mucho peor que yo. Empiezo a tener tanto calor encerrado aquí con la puerta y las ventanas cerradas que tengo que poner el aire acondicionado. Un rayo ha debido caer cerca, porque ha temblado todo esto. Por suerte no se ha caído la conexión a internet. Recibo una agradable sorpresa. El toque de Sara está siendo más largo que de costumbre. ¡Me está llamando! Me emociono casi de manera infantil al saber que ella también se está preocupando por mí en esos momentos, a esas horas, cuando en su pueblo también están sintiendo los efectos de la tempestad. No creo que ningún otro compañero (de ambos sexos) que haya tenido en estos tres años hubiera hecho lo mismo y me alegra oír su voz. Ella, que tanto miedo tiene a veces de hablar demasiado (sobre todo cuando se pasa con la cafeína), no sabe lo bien que me sienta escucharla hoy entre el ruido de los truenos.

"Two against the world"

5:30h. Me han entrado ganas de enfrentarme a algún videojuego, pero lo más que puedo instalar en el ordenador del trabajo es algún emulador que ocupe poco. Me bajo uno de Mega Drive y Master System y algunas ROMs con las que paso el resto de la noche. Tiro por lo clásico: Sonic 3, Streets of Rage 3, Wonder Boy III (juer, todo terceras parte), Rastan, Alien Soldier y uno penoso con los X-Men de protagonistas para la Sega de 8 bits. La tormenta sigue, pero entre unas cosas y otras ya estoy en un estado mental de aislamiento total.


6:15h. La lluvia va remitiendo, aunque no la tormenta. Aparece por la puerta Ruslan con un impermeable verde oscuro cubriéndole y una barra de acero de dos metros en las manos. Esto me pasa dos horas antes y del susto ahora no estaría escribiendo esto. Pero a estas horas ya hay gente por aquí, personal que acude sin saber muy bien si van a tener que trabajar o no. Intuyo que muchos se han tomado el día libre al ver el temporal, porque apenas hay un tercio de personas en comparación con lo que suele haber por aquí a estas horas. A mí me quedan todavía 45 minutos y, pasado lo peor, empiezo a preocuparme de cosas más terrenales: me da miedo la pérdida económica que este golpe de temporal podría provocar a los agricultores, y me pregunto si la fábrica volverá a arrancar este año, una vez solucionada la avería y el clima haya vuelto a la normalidad. No obstante, sigo pegando hostias y patadas a los malos del Street of Rage.


7:00h. Entra Miguel con la bata en la mano y la cara propia del que ha dormido poco el día antes y tiene que madrugar. Por fin. ¡Al carajo con estas 8 horas! Tras una breve conversación, me despido de mi compañero, ficho y me marcho a casa con la sensación de haber pasado una penosa última noche, mi turno de despedida de este año (y quien sabe si definitivo en la fábrica), pero también con el agradable sabor del reto conseguido y la satisfacción de saber que aunque físicamente haya estado solo, ahí detrás del ordenador o del móvil había gente conmigo. A algunos os podrá parecer una auténtica cursilada, pero este es mi blog y lo uso para expresar lo que quiera. Faltaría más.
La tormenta seguiría varias horas después, pero de eso ya no me enteré. Tenía cosas mejores que hacer, como soñar.


13 de Septiembre. 17:00h. Termino de escribir este post kilométrico de interés limitado para quien no esté implicado en él. De hecho, es algo tan personal que he estado a punto de no publicarlo. Pero ahora que sé que esa noche fue la definitiva para mí esta campaña (porque mañana ya estaré ocupado en otras cosas para las que me han llamado), cobra más sentido que nunca el hecho de que lo saque a la luz. Y es que este verano ha sido importante para mí, sobre todo porque me ha sorprendido. No tenía pensado ir a la fábrica este año porque había empezado otro trabajo que creía que iba a seguir haciendo a estas alturas. Pero lo dejé y no me arrepiento para nada de ello. Y ahora menos. De los tres años que he trabajado aquí este ha sido el mejor sin ningún tipo de duda. Y he estado a punto de no saberlo jamás...

Gracias a los que habéis llegado hasta aquí leyendo esto y a los que me habéis acompañado este verano. ¿Verdad que no me sienta nada mal la bata blanca para ser de letras puras?

Mi primera compra en eBay: 'Made in Hong Kong'

Trabajar en un turno de noche tiene sus inconvenientes: puede resultar un aburrimiento mortal (no es mi caso con vosotros de compañeros, Vissente y Sara ), causa problemas de insomnio (bienaventurados aquellos que son capaces de dormir mientras todos se levantan... sin tener que usar tapones como un servidor), es fatal para la vida social (para quien la tenga) y la inactividad prolongada te puede llevar a hacer cosas de las que sabes que algún día te vas a arrepentir. La pregunta "¿Alguna vez has comprado algo en eBay?" será algo que el día de mañana, cuando esté arruinado pero rodeado de cosas inútiles y caprichos ineludibles, resonará en mi cabeza con ecos mefistofélicos. Gracias, Vicente, por joderme la vida...

Pero es que... ¿cómo evitar caer en la tentación de tener en mis manos un libro que llevaba esperando 10 años (¡10 AÑOS!) y que hasta ahora no había sido capaz de conseguir? Los que vivís en ciudades grandes con tiendas de cómics, librerías especializadas y demás lo tenéis relativamente fácil... pero aquí, en el centro de la nada (y cuando digo "aquí" me estoy refiriendo a una distancia de 30 kilómetros de donde yo vivo), encontrar algo de estas características se debe más a la casualidad que a la competencia de los tenderos.

Así que nada, voy a ver qué me pido ahora...

De rebajas. O cómo quitarse la tontuna al estilo Paris Hilton.

¿Grabando sexo casero? No, amigos, que internet es muy pequeño...

Los cumpleaños tienen cosas buenas y malas. La peor es que te pueden sentar mal si algo no sale como debería haber salido (no es que me agobie hacerme viejo, tranquilos, que mi estado de pochez venía por otro asunto). Lo mejor es que después sueles tener algo de dinero extra para quemar y quitarte las penas. Entre eso, que hace poco tuve un finiquito y que empiezo trabajo nuevo (y temporal) en unos diez días (regreso a encargarme de la báscula de una fábrica de conservas de tomate: señal inequívoca de que mis planes durante este año no han salido bien y que he vuelto a la casilla de salida), me he visto en la obligación de deshacerme de algo de ese cash, porque a mí no me gusta el dinero y todo eso que se dice para quedar bien, por eso me lo gasto pronto cuando lo tengo...

¿Las adquisiciones? Lo que suelo comprar: libros, música y cine. Con un fallo importante: el libro que quería, Asia Noir, o no ha salido aún o no ha llegado a Badajoz. Pero no me quejo... por lo menos he encontrado dos discos que buscaba desde hace tiempo (me encanta ir al Daily Price... mis 30 minutos allí son como una prueba en Si lo sé no vengo, me miro TODOS los discos que tienen a una velocidad que dejaría en vergüenza a Johnny Nº5 memorizando un Micho), y me he podido aprovechar del 3x2 del Corte Inglés, aunque no he conseguido entrar Apocalypto en el pack porque ya estaba de oferta... Cabrones.

También he echado unas matrículas para unos cursos (Diseñador Web y Multimedia, Editor y Montador de Imagen, Técnico Auxiliar en Diseño Gráfico), pero esa esa ha sido la parte menos divertida de la mañana.

No me gustaría cerrar este chorrapost sin cagarme en las muelas de la tipa que me ha jodido el viaje en autobús desde mi pueblo hasta la capital. ¿A mí qué mierda me importa si su hija tiene o no el teléfono de este o del otro, o de si el euro que va a dar a sus hijos lo tienen que emplear en comprar churros o en subirse a otro bus? En resumen, ¿qué nos importa su vida privada? Si quiere que todos nos enteremos de sus intimidades, que se haga un blog como todo el mundo y que dé a la gente el derecho a elegir si quiere conocerlas o no...Tener a las 8 de la mañana en el asiento de atrás a alguien que habla con su familia a voces y que todo el maldito autobús tenga que aguantar sus conversaciones es una de las cosas que más me hacen odiar a la raza humana. Eso y que existan programas como Nadie es perfecto. ¿Dónde ha quedado la sutileza de Uno para todas o Quién dijo miedo en su etapa piscinera? Mención especial también para el bar (no diré su nombre) en el que me han cobrado 5,50€ por una tostada catalana con jamón y un zumo de piña. "Es que lleva jamón, jamón... Y además está puesto en la carta". Yo, en mi ignorancia, pensaba que el precio era una errata... En fin. Ya sé a dónde no tengo que volver.

Ups, casi lo olvido. Lo que he comprado ha sido esto:

En breve volveré a reseñar alguna peli (tengo pendientes las críticas de Desafío a la muerte, y bien que me lo habéis recordado, 28 semanas después y Transformers) y os descubriré una nueva aventura bloguera en la que me voy a embarcar. Y con continuidad esta vez, a ser posible. Algunos ya saben de qué va el tema, pero... por favor, guardadme el secreto. Como diría mi hermano digital, Mike Donovan, stay tuned.

¿Happy birthday to me? ¿En serio?

Pues sí, amigos, resulta que hoy hace 27 años que nací. Casi nada. Así que se supone que debería estar feliz y todo eso pero, sencillamente, no me sale. Qué le vamos a hacer. De todos modos tampoco creo que a nadie le interesen los motivos, así que me ahorro dar explicaciones. Como Kasi Lemmons en Blanco Humano, sacaré un pastel del cajón de mi escritorio, me desearé feliz cumpleaños y soplaré la vela. Silenciosamente. Sin molestar a nadie.

El Regreso. Primer paso hacia la recuperación del tiempo perdido.

De entre los escombros flamígeros de un proyecto fracasado, intento fútil de conseguir algo estable y que me ha llevado a perder peso, epidermis, tiempo y casi (por suerte) un amigo, vuelvo a aparecer por estos lares dispuesto a recuperar las palabras que he ido guardando durante este periodo de ausencia y que algunos, pocos pero benditos (porque sin su feedback, mi ego estaría pasando tanta hambre como mi reproductor de películas), han echado en falta.
Algún día miraré hacia atrás y veré esta etapa como algo positivo, eso seguro. Pero de momento sólo puedo pensar en lo mal que me sienta el impasse bloguero. Ahora he vuelto. Tranquilo. A mi ritmo. Sin agobios. Con la lenta cadencia de posts a la que estoy (estaba) acostumbrado. Y con la certeza cada vez más evidente de que sin escribir me siento menos yo y más extraño.
Gracias a los que me habéis esperado.

¿Ultimatum a la Tierra? The day our blog stood still

Y no hay Klaatu Barada Nikto que nos salve...

Tras un par de días sin tener conexión a internet por culpa del temporal que el pasado martes destrozó la antena que me sirve la red, vuelvo entusiasmado al mundo virtual, abro Tierra de Cinéfagos para ver si hay comentarios interesantes y leer los posts de mis compañeros, y me encuentro con que el artículo que está en portada data del 11 de Noviembre. Mi primera reacción es pensar que se debe a un fallo del Firefox, así que pruebo con Internet Explorer y el resultado es más de lo mismo. Extrañado, hablo con mis compañeros cinéfagos y resulta que el error no está en mi ordenador, conexión o navegador, sino en algo inesperado que ha sucedido con La Coctelera y nos ha tirado a la basura el trabajo del último mes como si nunca hubiera existido. Ha sido sólo un mes, sí, pero... ¿y si hubiera sido el trabajo de casi un año? ¿Y si algunos blogueros que llevan bastante más tiempo con sus bitácoras descubren un buen día que todo les ha desaparecido? Da miedo pensarlo, la verdad.

¡¡¡¿¿¿Qué ha pasado???!!!


Pues eso quisiéramos saber. Tenemos ese problema desde ayer por la tarde y, a pesar de habernos puesto en contacto con los responsables de La Coctelera, aún no tenemos respuesta.
Esto nos pone en alerta (otra vez más, y van...) a todos los que día tras día luchamos por mantener blogs medianamente elaborados y confiamos en las herramientas que nos sirve La Coctelera. Todo se agrava aún más cuando llevo intentando publicar este post desde las 18:00 de esta tarde y son las 1:02 de la madrugada del día siguiente. Estas son las cosas que nos hacen plantearnos seriamente la posibilidad de una mudanza.
Que los Santos Patrones de la Cinefagia nos cojan confesados.

Más Afectados:
- La Coctelera perjudica a Tierra de Cinéfagos (Chico Viejo)

Natural High - Primer Aniversario: Un año de alucinaciones

Es posible que alguien se haya fijado en la frase que desde hacía unas semanas adornaba la base de la cabecera de este blog: "Remember, remember... the fourth of November"... O no... En cualquier caso, si sois de los que la leísteis, se me ocurren dos posibilidades: 1) que os preguntarais a qué venía eso; o 2) que acertarais que estaba haciendo una referencia a V de Vendetta pero pensarais que me estaba equivocando de día (en el cómic y la peli la fecha a retener es el 5 de Noviembre). Bueno, pues el "fallo" era intencionado, ya que hoy, día 4 de Noviembre, este blog que empezó dando tumbos sin saber hacia dónde dirigirse cumple su primer añito. Y ha sido un año lleno de satisfacciones relacionadas con mi labor de bloguero, no sólo porque siendo puramente materialista el ritmo de visitas del blog es bastante bueno en comparación con el número de veces que actualizo (en el momento de escribir esto ando alrededor de 800 diarias, que a algunos les parecerán pocas pero que para un servidor significan un número bonito), sino porque sobre todo a través de él he entrado a formar parte de una comunidad increíblemente rica en cultura y subcultura que me ha llevado a extender los tentáculos hacia otros lugares de alto interés, ya sea en forma de comentarios, colaboraciones "en la sombra" (en La cité des enfants perdus, de mi estimada Virginia Bilbao) o alianzas dementes como la producida en la irresistible Tierra de Cinéfagos, donde permanezco semioculto bajo el sombrero y los trapos de Darkman. Gracias a Chico Viejo, ese futuro rey de los media tan inquieto como el diablo de Tasmania, por abrirme las puertas de esa tierra en la que podemos cabalgar acompañados de ese grupo salvaje compuesto por un puñado de enfermos que se sirven cine para desayuno, almuerzo y cena: Kitano, siempre alertándonos de lo último en cine oriental (¡vuelve a las reseñas, Kitaaanooo!); Snake, un tío al que aprecio un montón y que tiene su Puerta de Tannhäuser funcionando a toda máquina (vas a quemar el condensador de fluzo, compañero); Jimmy Bahia, el tío más loco del sur de la península, con sus réplicas desarmantes; Stan, otro gran tipo que se encargará de llevarnos las gestiones financieras cuando empecemos a ganar pasta con esto; El Vaugan, eminencia de lo trash gracias a sus VideoArenas (aquí la madre y aquí la hija); y last but not least, el expeditivo Paul Kersey, capaz de recitarte un tratado de filosofía mientras lleva una camiseta de Corey Feldman & Corey Haim (¡y su caaameeellooo!) y te revienta los dientes con la culata de su magnum (no olvidéis su recientemente estrenado Starman Magazine). Un recuerdo también para otros cinéfagos que desviaron sus caminos: Intelectualgore, difundiendo el Proyecto Estragos (que fue uno del os primeros blogs que leí, aunque ahora está menos activo de lo deseado); y Red Stovall, con su MaeloCinema.

También tengo que mostrar mi agradecimiento hacia dos comunidades que me acogieron en su seno y que me han ayudado a difundir mis escritos: Periodismo-Hispanoamericano, autodefinidos como una comunidad de bitácoras periodísticas en Español que me regalaron la posibilidad de ser el segundo blog procedente de España asociado en su directorio; y Bizácoras, directorio de bitácoras subculturales a cuyos miembros tuve la desfachatez de autosugerirme para entrar a formar parte de su grupo. Finalmente, y tras un periodo de observación, decidieron que estaba lo suficientemente trastornado como para merecer llevar su logo con orgullo. Y hablando de cosas raras, no puedo dejar de quitarme el sombrero ante el responsable del portal Webmovies por las rarezas que me ha pasado y por sus agradables conversaciones sobre la cinta más bizarra que se nos ocurriera.
Perdonad si se os está haciendo pesado el post. Podría haber optado por un simple GRACIAS y punto, pero me enseñaron que es de bien nacido ser agradecido e intentaré no dejarme nadie atrás (aunque igual hay alguien por ahí que se me pasa).
A lo largo de los 148 artículos publicados he tenido la oportunidad de leer un buen puñado de comentarios vuestros, concretamente 1865, en los que ha habido de todo: desde los que me han deseado la muerte hasta los que me han llamado Ernesto Sevilla, los que se metieron con mi aspecto y acusaron a los lectores de este blog de ser "frikis" (desde luego prefiero que utilicen el término "freak", pero vamos, que si lo que intentaban era insultarnos van listos...), los que se han dirigido directamente a Van Damme, Tony Jaa o Steven Seagal, o los que se han pensado que yo los conocía y que les podía facilitar artículos suyos de primera mano... (no voy a buscar ahora los comentarios uno por uno, porque sería un trabajo algo largo y quiero terminar este post a tiempo). Pero todas estas cosas son compensadas por otro tipo de visitantes, los que habitualmente han mostrado su apoyo mediante comentarios y enlaces. Hablo de gente como Toni.D, un psicópata en potencia pero gran personita que ya tiene su propio blog en La Coctelera, ¡Snootchie Bootchies!; Mike Donovan, el tío que junto a Virginia Bilbao (alias Bastian) más duro me pone ganar en los trivials/batallas de samuráis que se organizan en el chat de cinéfilos de Terra (a quienes mando besos y abrazos, y no doy nombres concretos porque serían demasiados y me faltarían muchos); Sr. Ruso, otro crack del mundillo de la subcultura, responsable de otro de los primeros blogs que me puse delante de los ojos: Condiciones Adversas; JUANVanDamme, un chaval que promete ser la primera estrella del cine de artes marciales español cuando eso exista (un recordatorio especial también para Raul y el resto de integrantes del foro); Crazy J!, cuyo blog, Crazy Japan!, es de lo mejorcito que hay para viajar a Asia sentado cómodamente delante de tu pc; Brad-Fulton, buscador de rarezas al que me gustaría ver más a menudo en los comentarios; Spike_Mandrake (antiguo Muaddib), ahora más politizado y radical que nunca en su nueva aventura Desde el Infierno...; Jack Tatum aka Lee Marvin, con dos estupendos frentes abiertos como son su blog personal y el dedicado a Tarantino; Viruete y Pornosawa, creador y colaborador respectivamente de una de mis webs favoritas en castellano, Viruete.com; Kalimero, con su Kalimero's Zone, blog del que sólo me disgusta que hable de fútbol... y que ahora tiene una cabecera impresionante; Dammy, con sus Mundos de Dammy a un ritmo imparable; Karelia, con su Elixir lleno de cosas interesantes y variadas; T.H.U.G., el corresponsal de noticias de Hip Hop que siempre tiene alguna recomendación a seguir por los que apreciamos ese estilo; Dr. Mesas, con su Club de los Maníacos Deprimentes tristemente abandonado, pero preparando todo lo necesario para cuando estemos dominando el mundo dentro de unos años (¡Destroyers 4 life, a pesar de todo!) junto con Bonhomo y Diablo (os quiero, tíos, aunque no nos veamos muy a menudo sabéis que sois de lo mejorcito que me encontré en la facultad); jrs, uno de los "comentaristas" más enigmáticos que hemos tenido; Lucas, un buen tipo que se desnuda emocionalmente en su blog, Lucas por dentro y por fuera, y que me mandó unas impagables fotos de carteles de cine desde su Barranquilla; El Gran Chimp, con una oferta bizarril a buen precio, menú + café = 7.5 euros; engelson, con su eterna búsqueda de un subtítulo en condiciones y su Mirada del Asno; Shenka, a quien no conozco demasiado pero que me dejó un comentario de ánimo en mi periodo de bajón anímico, con su creativo Rojo Ingrávido; Marta, con su Marta mira alrededor (blog que le ayudé a configurar en un principio) y que ya va por su segunda aventura bloguera, Laboratorio de Escritores en Cocinas; The Big Kahuna, ese "acertijo dentro de un misterio envuelto en un enigma", Dress for Excess para lo que haga falta; Manu y Nur, fusionados bajo el seudónimo de Manurhill; sinsangre, con sus Comentarios de un aspirante a todo, otra de mis primeras experiencias como lector de blogs; Suriel Aranda Márquez, con quien luego he hablado más de una vez a través de la red; Sam Lowry, no te puedo dejar atrás, amigo, gracias por tus comentarios y sobre todo por nuestras charlas; y, por último, a dos personas que tengo muy cerca y que, aunque no comenten, sé que leen el blog de vez en cuando, Miguel y Reyes. En general, mi gratitud hacia todos y cada uno de todos los que han entrado en la página alguna vez o han dejado algún comentario. Y si crees que deberías estar en esta lista y te he olvidado, ¡déjame un comentario quejándote!.
A lo largo de este año he cambiado de cabecera varias veces (¿recordáis la foto de los fantasmas de La Niebla, o la de El ejército de las Tinieblas?) hasta llegar a una foto que hice yo mismo y que creo que me representa bastante bien. Por otro lado, la plantilla que utilizo ahora mismo nada tiene que ver con la que usaba en los inicios del blog: una totalmente oscura en la que leer los comentarios era un suplicio. No es que ésta que utilizo ahora me guste especialmente, pero es la que considero que lo pone todo más fácil para su lectura. En cuanto a los temas que he tratado, siempre ha estado por encima de todo mi pasión por el cine. De un tiempo a esta parte, concretamente desde que me incorporé a la plantilla de Tierra de Cinéfagos, he optado por hablar allí de las novedades cinematográficas en la cartelera y dejar Natural High para la recuperación de cintas que me parecen olvidadas o que me apetece reivindicar de algún modo. Además, he intentado aportar otros textos relativos a algunas de mis otras obsesiones, como son la música o el humor chorrainteligente (La Hora Chanante o Weird Al Yankovic). Aunque, seguramente, el gran pelotazo lo di al adelantarme a muchos otros sitios y escribir un reportaje en castellano sobre Anneliese Michel nada más estrenarse El exorcismo de Emily Rose en los cines. Esto ha sido un arma de doble filo, ya que por una parte me aporta un buen número de visitas y comentarios pero, por otra, me hace preguntarme si el relativo éxito del blog hubiera sido el mismo sin este post: el artículo está enlazado en un montón de foros y páginas extranjeras que me traen a un montón de gente todos los días. Otro de mis modestos hits fue escribir sobre los Kung Fu Kids, ya que he llegado a ver mi blog enlazado en algunos foros de todas partes del planeta descrito como "la mejor información que existe en la red sobre la saga". Más o menos lo mismo ocurre con mis posts sobre Kris Kross, ya que no hay mucha info sobre ellos escrita en nuestro idioma. Y el trío marcial que más lectores me trae está formado por Tony Jaa, Van Damme y Steven Seagal. De cualquier manera, desde hace unos días, mucha de la gente que entra lo hace a través de la bonita imagen que colgué de Selma Blair tumbada desnuda en un sofá en el post de Terror en la Niebla... Todos sabemos ya el éxito que tienen estas cosas, como bien dice mi amigo Snake.
Mi propósito ahora es intentar estar algo más pendiente del blog siempre que el tiempo me lo permita, así como contestar a todos esos comentarios que he ido dejando atrás y que he leído pero no me he parado a responder. Al mismo tiempo, estoy preparando una remodelación en las categorías en las que está dividido el blog, para arreglar un poco ese galimatías y hacer que podáis acceder a los posts de un modo más sencillo y homogéneo. En cuanto a los contenidos, pues seguiré por el mismo camino e intentaré hacer algo detrás de lo que llevo un tiempo y en lo que ya se me ha adelantado Dammy: rescatar los videojuegos de mi infancia en las recreativas y las consolas de 8 y 16 bits.
Y nada más por ahora. Espero tener mucho aún que contaros y que vosotros estéis receptivos. ¡A seguir flipando con las cosas más sencillas!